miércoles, 29 de junio de 2011

La isla de Laputa

[Imagen procedente de www.magnet.fsu.edu]

Leo en la singular Historia de la ciencia sin los trozos aburridos, de Ian Crofton (una cronología de la ciencia que se centra en sus curiosidades, sin olvidar los despropósitos), que Jonathan Swift se inspiró en el estudio de William Gilbert sobre el magnetismo de la Tierra para idear su isla-imán flotante de Laputa (parte tercera de Los viajes de Gulliver, 1726).

William Gilbert fue un médico inglés de la segunda mitad del siglo XVI (médico personal de Isabel I y de Jacobo I, su sucesor) que investigó los fenómenos eléctricos y magnéticos. Propuso la teoría de que nuestro planeta posee un núcleo de hierro y se comporta como un gigantesco imán, causa de la orientación de la brújula. Sus investigaciones las resumió en una importante obra: De Magnete, 1600, cuyo título completo se puede traducir por "Tratado sobre la piedra imán, los cuerpos magnéticos y el gran imán de la Tierra".

La isla flotante, y voladora, de Laputa tiene forma de disco, de algo más de siete kilómetros de diámetro, con un imán interior (con sus dos polos) de cinco metros y medio. Las fuerzas magnéticas entre la isla-imán y la Tierra son las que permiten que Laputa sea una especie de nube sólida habitada encima del mundo terrestre. Al hacerse girar el imán laputiense la isla puede desplazarse. Los pobladores de Laputa, intelectuales y amantes de la ciencia y las matemáticas, están asiduamente ensimismados, en su nube, pensando en asuntos sin aplicación útil. Es este el eje de la sátira de Swift.

Enlaces de interés:

http://es.wikipedia.org/wiki/Los_viajes_de_Gulliver

http://www.iki.rssi.ru/mirrors/stern/earthmag/Mdmagint.htm

http://www.iki.rssi.ru/mirrors/stern/earthmag/demagint.htm



domingo, 19 de junio de 2011

Aproximarse a la ciencia

La experimentación y el enfoque histórico (con sus anécdotas y curiosidades) son, creo, las dos formas más amenas y eficaces de aproximarse al conocimiento científico. Después, posiblemente, no nos falten ganas de bucear en los mares de la ciencia.

jueves, 9 de junio de 2011

En la calle Almirante Ulloa de Sevilla

[Placa conmemorativa en la casa natal de ANTONIO DE ULLOA. Imagen procedente de:

Navegando por ese inmenso océano llamado Internet hallo esta fotografía de la placa que recuerda el lugar de nacimiento del insigne marino, y científico, sevillano del siglo XVIII, Antonio de Ulloa, compañero de Jorge Juan en aquella memorable expedición hispanofrancesa a territorios ecuatoriales americanos para medir un arco de meridiano terrestre y determinar así, junto con los datos que se tomaran en las regiones más septentrionales de Europa, la forma exacta de nuestro planeta.  En aquellas tierras americanas observó Ulloa la "platina del Pinto", posteriormente identificada como un nuevo metal, la "platina" o platino (realizó el estudio de este peculiar metal americano el médico y químico inglés William Brownrigg, en 1750). El nombre platina del Pinto hace referencia a su aspecto, parecido a la plata, y al lugar donde se encontraba, el río Pinto, un afluente del río San Juan, en el Chocó, departamento colombiano. Esta platina del Pinto se hallaba mezclada con el ansiado oro, del que era muy difícil separar. Sobre el asunto recomiendo el ensayo Don Jorge Juan y Don Antonio de Ulloa: La medición del arco terrestre.La historia del platino, de Ramón de Manjarrés, que podemos leer en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (pínchese aquí). Ulloa dio cuenta de su hallazgo en Relación Histórica del Viaje a la América Meridional (1748), escrito con Jorge Juan.

La placa conmemorativa que vemos en la foto superior está en la fachada de la casa natal de Antonio de Ulloa, en la sevillana calle que, afortunadamente, lleva el nombre del ilustre descubridor del platino: Almirante Ulloa (en 1716, cuando nació, se llamaba calle del Clavel). La pequeña calle se encuentra en el centro de la ciudad, entre la plaza del Duque y la del Museo.

[Imagen procedente de www.unav.es/biblioteca/]

(Puede leerse también en "El devenir de la ciencia" la entrada "Elementos españoles")

viernes, 3 de junio de 2011

De lo que se deduce ...

No dejemos de reflexionar. Y a veces no viene nada mal hacerlo con humor:


[Viñeta de "El Roto": "... De lo que se deduce que es matemáticamente imposible que esté pasando lo que está pasando"]



(Para ver las viñetas del diario El País, incluidas las de El Roto pínchese aquí)

viernes, 27 de mayo de 2011

"El milagro de Sevilla"

[Azulejo que rememora la insigne figura del médico sevillano Juan Muñoz y Peralta, impulsor de las nuevas ideas médicas y científicas a finales del siglo XVII. Imagen procedente de www-redes-cepalcala.org/olivaryescuela/divulgacion/]


Traigo hoy a "El devenir de la ciencia" un fragmento de mi artículo La Química a la palestra (una aproximación a los orígenes de la ciencia química en España) , publicado en "El rincón de la ciencia" (nº41, junio de 2007), en el que hablo de la "Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla" (1700) y el importante papel que desempeñó para fomentar el progreso y la modernización científica en España, incorporando nuevas ideas y métodos. Fue la primera Academia científica de nuestro país.



 EL ESENCIAL PAPEL DESEMPEÑADO POR LA REGIA SOCIEDAD DE MEDICINA Y DEMÁS CIENCIAS DE SEVILLA PARA EL PROGRESO CIENTÍFICO EN ESPAÑA
 
Pero los novatores necesitaban aunar esfuerzos para vencer la pétrea oposición de los médicos y profesores universitarios anclados en el saber clásico, intocable para ellos. Con el propósito de renovar el panorama científico hispano, tan atrasado y ajeno a lo europeo, surge lo que Marañón llama “el milagro de Sevilla”. ¿Cuál es este milagro? En el año 1697 un grupo de médicos novatores (o rebeldes, si se prefiere) comienzan a reunirse en una tertulia que posteriormente sería conocida como “Venerada Tertulia Hispalense médico-química, anatómica y matemática”.
Las tertulias tenían lugar en casa del médico sevillano, de familia judeo-conversa, Juan Muñoz y Peralta, próxima a la iglesia hispalense de San Isidoro. La Universidad de Sevilla reaccionó con vehemencia solicitando el exterminio de la tertulia que, según se afirmaba, pretendía introducir doctrinas modernas, cartesianas, paracélsicas y de otros extranjeros “con el fin de arruinar la aristotélica y galénica, que siempre habían sido las oficiales y católicas” (V. de la Fuente, Historia de las Universidades, Madrid, 1884, vol. 3, p.284). Las autoridades, en cambio, no pusieron impedimento a la celebración de dichas reuniones científicas. Además del citado anfitrión formaban parte de la tertulia Salvador Leonardo de Flores, Miguel Melero Ximénez, Gabriel Delgado y Juan Ordóñez de la Barrera. Estos médicos de ideas progresistas eran partidarios del empleo de medicamentos para el tratamiento de las enfermedades en lugar de las clásicas prácticas basadas en las doctrinas de Galeno. Así, por ejemplo, Muñoz y Peralta defendió el uso de la quina en las fiebres intermitentes y el empleo del antimonio como medicamento. Estas novedosas tesis de los iatroquímicos ponían de manifiesto la caducidad de los saberes médicos clásicos, pero tengamos en cuenta también las deficiencias de esta química médica pionera. Pensemos en la dudosa efectividad de ciertos tratamientos y en las nefastas consecuencias o efectos secundarios de algunos de ellos, particularmente si la dosis es excesiva (tratamientos con antimonio, arsénico, mercurio y otros). Con el apoyo de otros médicos innovadores residentes fuera de Sevilla logran fundar una Sociedad, con la oposición de la Universidad, siendo aprobada en mayo de 1700 por el rey Carlos II. Felipe V mostró también claramente su apoyo a la nueva Sociedad. Ésta, la Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla, desempeñó un papel fundamental en la discusión y difusión de las nuevas ideas científicas.
Gregorio Marañón, en su conferencia dada en la Real Academia de Medicina en 1934 (incluida en su libro Vida e historia, Madrid, 1962), nos dice acerca de este “milagro sevillano”:
“Yo quiero dedicar un recuerdo, en este centenario, a la primera Academia científica  española, hoy demasiado olvidada: la Real Sociedad de Medicina y demás Ciencias, de Sevilla. Fundáronla, en 1697, siete hombres de buena voluntad, que, como dice Menéndez y Pelayo, fueron los adelantados en la lucha contra el dogmatismo. Aún no había entrado en España, con la pompa latina de los Borbones, el viento francés, henchido de novedades y de audacias. Todavía reinaba, aunque ya era casi una sombra, Carlos II, rodeado de fantasmas que obturaban cuidadosamente cuantas rendijas permitieran que entrara en la Península el aire y la luz de fuera. Y, sin embargo, estos hombres quijotescos, entre rosas y naranjales, en plena Andalucía, donde el letargo no necesita estímulos para dar de sí toda su eficacia negativa, inventan una Sociedad, para hacer progresar la ciencia, con carácter resueltamente cismático y rebelde frente a la dogmática Universidad”.
Las ordenanzas de la Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias indicaban que debía seguirse la doctrina espagírica en la aplicación de los fármacos, que se aplicaran las novedades médicas y quirúrgicas que hubieran mostrado su eficacia y que debían realizarse sesiones de anatomía en los hospitales con cadáveres, o en su defecto, con animales. La labor de la Regia Sociedad fue más divulgativa que de investigación, destacando especialmente los cursos prácticos de Anatomía. Mas también se desarrolló una notable tarea en Botánica (muchos preparados de origen vegetal se utilizaban como medicamentos), en Física (se realizaron experiencias y se enseñaron cuestiones de electricidad, óptica, calor, hidráulica y acústica) y, por supuesto, en Química, como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta que muchos de los miembros de la Sociedad eran médicos espagíricos. Con frecuencia se hacían experimentos químicos, aunque, al carecer de un laboratorio adecuado, éstos eran poco rigurosos y tenían más bien un carácter divulgativo y recreativo (J.M. Cano Pavón, 1993).

 [Sello conmemorativo del 300 aniversario de la Real Academia de Medicina de Sevilla, cuyo embrión fue aquella memorable "Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla", nacida de las tertulias médico-químicas que se celebraban a finales del XVII en la casa del médico Juan Muñoz y Peralta. Imagen procedente de www.correos.es]


Para leer sobre la historia de la Real Academia de Medicina de Sevilla, pínchese aquí.

jueves, 19 de mayo de 2011

La vida de Planck contada en 3 minutos

[Curiosa foto de Max Planck en las "alturas del conocimiento". Imagen procedente de www.aip.org/history/. Muy recomendable visitar la web del American Institute of Physics. Particularmente interesante su sección de historia de la física: "Center for History of Physics"]

Gonzalo Ugidos ("Vidas Contadas", RNE5), nos narra en poco más de tres minutos la vida del gran físico alemán Max Planck, quien revolucionó la física con su célebre teoría de los cuantos.
Para escucharlo pínchese aquí.

LECTURA RECOMENDADA:

Max Planck. Autobiografía científica y últimos escritos. Nivola. Colección Epistéme. Madrid, 2000.


En el Prólogo de la obra, el académico Alberto Galindo Tixaire señala que detrás de la "humilde" h, la constante de Planck, se halla "la figura venerable de un científico que luchó por entender, de un ser estoico de máxima talla moral que no sucumbió a sus tragedias familiares y que se negó a perder el optimismo". Elogios justos que no podríamos decir de otros científicos pues, no lo olvidemos, éstos están hechos de la misma carne que el resto de los mortales.

sábado, 14 de mayo de 2011

Recordando a Charles F. Richter

[Charles Richter en su casa observando un sismógrafo. Imagen procedente de
http://tremor.nmt.edu. Foto de James McClanahan. California Institute of Technology]


Nuevamente saltan a los medios de comunicación los desastres provocados por los inevitables movimientos sísmicos. Y nuevamente se habla de intensidad y de magnitud, de hipocentro y de epicentro (a veces confundiéndolos), o de la resistencia antisísmica de las construcciones. Esta vez nos ha tocado muy cerca, en la murciana localidad de Lorca, con nueve víctimas mortales y numerosos daños materiales, incluidos los producidos en el patrimonio artístico de la ciudad. Una vez más, diversas circunstancias que habrá que determinar con precisión han hecho que un terremoto de magnitud no muy elevada (5,1) se haya manifestado con gran intensidad (una medida de los daños producidos en un determinado lugar) en una población. Y se ha vuelto a hablar de la célebre escala de Richter para cuantificar la magnitud o energía liberada por un sismo.

Justamente, Jorge Ordaz, geólogo (profesor en la Universidad de Oviedo) y escritor, ha recordado en su blog ("Obiter Dicta") a Charles F. Richter (1900 - 1985), físico estadounidense especialista en sismología que desarrolló la famosa escala de magnitud de los terremotos. Y Ordaz, como escritor que es, no sólo recuerda la faceta científica de Richter sino también la literaria, pues el sismólogo escribió poesía. Para leer la interesante entrada de Jorge Ordaz en su blog pínchese aquí.

Recomendable asimismo este breve vídeo (en inglés, con la posibilidad de subtítulos en español y otros idiomas) en el que se nos explica sucintamente la escala de Richter:

martes, 10 de mayo de 2011

Las características de las pseudociencias

Carlo Frabetti cita en su último artículo, Milagros, de su siempre interesante columna "El juego de la ciencia" (blog de ciencias del diario Público) lo que caracteriza, según el filósofo Paul Kurtz, a las pseudociencias (homeopatía y demás fauna), que pretenden arrojar luz (en el mejor de los casos) y sin embargo nublan nuestra visión, siempre aproximada, de la realidad (cuando no nos llevan por oscuros caminos hacia ninguna parte). Estas características de las poco recomendables pseudociencias son:

-No utilizan métodos experimentales rigurosos en sus investigaciones.

-Carecen de un armazón conceptual contrastable.

-Afirman haber alcanzado resultados positivos aunque sus pruebas sean altamente cuestionables y sus generalizaciones no hayan sido corroboradas por investigadores imparciales.

martes, 26 de abril de 2011

Pinacoteca Meteorológica (la temperie en el lienzo)

No quiero dejar pasar más tiempo sin recomendar una iniciativa tan interesante como original del meteorólogo y divulgador José Miguel Viñas. Este especialista en la temperie (palabra a reivindicar) o tiempo atmosférico enriquece con mimo y rigor una excelente web de divulgación meteorológica: www.divulgameteo.es. Allí José Miguel Viñas trata con la maestría del buen comunicador científico numerosos temas de interés (destacamos en "El devenir de la ciencia" la sección de "Historia de la Meteorología") relacionados con su especialidad. Y con la cultura. Así recientemente ha estrenado su "Pinacoteca Meteorológica", donde el joven físico analiza, desde su particular punto de vista de meteorólogo, cuadros famosos en los que fija su atención en el cielo, no siempre azul, los meteoros y las nubes (de tan variadas formas y extraños nombres para los profanos). Todo ello sin obviar importantes datos e información sobre los autores y su obras pictóricas (se advierte que Viñas es un buen aficionado a la pintura).

José Miguel Viñas (Madrid, 1969), físico del aire y comunicador científico, es colaborador del programa de RNE1 "No es un día cualquiera", donde además de hacer las predicciones meteorológicas, de forma amena y nada árida (iniciadas con alegre canto de pájaros o con el amenazador ruido de los truenos, según se presente la cosa, la temperie, en el fin de semana), nos da sus autorizadas pinceladas sobre diferentes aspectos de la ciencia de la atmósfera, contestando a menudo las preguntas que le dirigen los escuchantes del programa de Pepa Fernández. Incansable, Viñas imparte clases de Meteorología Aeronáutica, escribe artículos con asiduidad, imparte conferencias y cursos y ha publicado varios libros: ¿Estamos cambiando el clima? (Sirius, 2005), 200 estampas de la temperie (Sirius, 2007) y La ciencia del tiempo. Introducción a la Meteorología (Almuzara, 2010). En el prólogo de este libro, Ángel Rivera dice de Viñas que "es una persona cercana, afable" (de ello doy testimonio por mi relación epistolar con él), "muy trabajadora, observadora y dotada sobre todo de un gran rigor científico. Pero ante todo es un enamorado de la Meteorología y de la ciencia en general". Esto se nota y lo sabe transmitir.

Volviendo a su muy recomendable "Pinacoteca Meteorológica" digamos que lleva ya descritos y analizados un buen puñado de pinturas de diferentes autores, estilos y épocas, con cielos diversos. Nos habla de la Pequeña Edad del Hielo ("Los cazadores en la nieve", Brueghel el Viejo, 1565), de los azulados y complejos (con diferentes tipos de nubes) "cielos velazqueños" ("La rendición de Breda", Velázquez, 1634 - 35), de los blancos y sugerentes mares de nubes ("El caminante sobre el mar de nubes", Caspar D. Friedrich, 1818), de altocúmulos lenticulares ("El tránsito de la Virgen", Mantegna, ca. 1461), del intenso azul de los cielos de los cuadros de Joachim Patinir ("Paisaje con San Jerónimo", 1510 - 15), no faltan, como no podía ser de otra manera, las tormentas ("La tempestad", Giorgione, ca. 1508), menciona las virgas o cortinas de precipitación que se evaporan antes de llegar al suelo ("La esclusa", Constable, 1824), nos habla de pinturas que son genuinos paisajes atmosféricos ("El molino de Wijk bij Duurstede, ca. 1670), de cielos rojizos y su relación con la erupción volcánica del Krakatoa en 1883 ("El grito", Munch, 1893), de las típicas nubes "de algodón" ("El falso espejo", Magritte, 1928), de ocasos espectaculares tras la violenta erupción del Tambora en 1815 ("El barco de esclavos", J. M. William Turner, 1840), de nubes cumuliformes ("Baile a orillas del Manzanares", Goya, 1777). Y eso hasta el momento, porque seguro que nos esperan muchos cuadros con sus claves meteorológicas descifradas por Viñas.

  ["Los cazadores en la nieve", de Brueghel el Viejo; 1565; Kunsthistorisches Museum]

Como muestra traemos aquí el análisis realizado por José Miguel Viñas en su "Pinacoteca Meteorológica" de "Los cazadores en la nieve" (Brueghel el Viejo):

"A principios de los años ochenta (del siglo XX), el científico inglés William James Burroughs, tras un exhaustivo trabajo de campo, pudo verificar cómo los paisajes invernales se convirtieron en un motivo recurrente entre los pintores europeos cuyas obras vieron la luz entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera del XVII. Dicho período coincide en el tiempo con una de las etapas más frías en Europa, de inviernos más rigurosos, de la Pequeña Edad de Hielo (PEH). Burroughs comprobó, además, cómo durante otro par de etapas especialmente frías de la PEH, la temática del hielo y la nieve se repetía con insistencia en los cuadros, sobre todo en la pintura inglesa y holandesa. En 1565, el pintor flamenco Pieter Brueghel el Viejo (c. 1525-1569) realizó una serie de seis pinturas dedicadas a los meses del año. “Los cazadores en la nieve” es el cuadro de la serie que dedicó al invierno –concretamente a los meses de diciembre y enero– y se ha convertido en uno de los iconos más utilizados en libros y conferencias para ilustrar a la PEH. El paisaje totalmente nevado y los lagos congelados, con gente patinando sobre ellos, que aparecen en el cuadro, no se corresponden con lo que uno espera encontrarse en Holanda durante los meses de invierno. Parece claro que lo que hoy en día tiene un carácter excepcional (el hecho de que en invierno se congelen los canales holandeses), en diferentes momentos a lo largo de la PEH se convirtió en norma. Pieter Brueghel el Viejo reflejó en varios de sus cuadros –no sólo en éste– los duros inviernos que le tocó vivir. Completan el paisaje del cuadro un cielo plomizo de tonalidad ligeramente verdosa y unas montañas nevadas al fondo, inexistentes en los Países Bajos, que el artista seguramente copió al atravesar los Alpes, en un viaje que hizo a Italia algunos años antes".

FUENTE:

José Miguel Viñas. 

www.divulgameteo.es 


Nos encanta que se traten estas relaciones entre la ciencia y el arte, entre el saber científico y el resto de la cultura, de la cual forma parte. ¡Y qué maravillosa manera de aprender la ciencia!  
 

lunes, 25 de abril de 2011

25 de abril: día mundial de la lucha contra la malaria

[PEDRO ALONSO, investigador de la malaria o paludismo]

Hoy, 25 de abril, es el Día Mundial del Paludismo. Según la OMS cerca de la mitad de la población mundial está expuesta al paludismo o malaria, pero, como suele ocurrir, son los habitantes de las zonas más pobres los más afectados por el mal. Unos 800.000 mueren por la enfermedad al año. No es, por tanto, un asunto menor sino algo que debería preocuparnos y exigir el máximo esfuerzo por parte de las instituciones.

Dejo aquí el enlace a mi entrada "La muerte del emperador" (Carlos V murió de paludismo) en la que, a su vez, se enlazan otras sobre el tema que aparecieron en "El devenir de la ciencia".

viernes, 22 de abril de 2011

Fusión nuclear, ¿energía del futuro?

[FUSIÓN NUCLEAR; imagen procedente de "Revista Sputnik"]

Escuchamos a Manuel Toharia, maestro de la divulgación científica, el pasado domingo hablando de la fusión nuclear como posible energía del futuro (para la segunda mitad del siglo), pero el físico mostró sus reservas hacia ella, que, nos dice, no es la panacea y podría presentar graves riesgos. En fin, la búsqueda de fuentes renovables eficientes y lo más seguras posible (no existe la seguridad plena ni el impacto ambiental nulo) no debe cesar; en cualquier caso, el ahorro energético es imprescindible (de los negavatios nos habla Toharia). Para escuchar el audio (unos diez interesantes minutos) pínchese aquí.


[Más sobre la energía de fusión nuclear en "El devenir de la ciencia" aquí]


Y un vídeo (en un inglés fácilmente entendible) del Instituto de Física del Plasma de Alemania:

lunes, 18 de abril de 2011

Isaac Peral en profundidad

[Isaac Peral (1851 - 1895); imagen procedente de www.cartagenaantigua.es]


Muy amplio este reportaje del programa de RNE Documentos sobre Isaac Peral:

http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/documentos-rne-la-odisea-del-submarino-peral-26-03-11/1056731/

Recomendables asimismo un paseo por el Museo Virtual de Isaac Peral y esta presentación:

jueves, 14 de abril de 2011

Gabriel Celaya, ingeniero de versos

Nos recuerda Carlos Javier Galán en su blog, "La nota discordante", que se cumple este año el centenario del nacimiento del gran poeta Gabriel Celaya (1911 - 1991), el ingeniero de los versos. Celaya, ingeniero circunstancial y poeta profundo, nos dejó poemas con temática científica, donde la ciencia es conocimiento y es metáfora. He aquí unos ejemplos que he obtenido de www.madrimasd.org/cienciaysociedad/poemas:


ASI SE ESCRIBE LA CIENCIA
(HOMENAJE A KEPLER)
Así soñé yo la verdad
KEPLER
Kepler miró llorando los cinco poliedros
encajados uno en otro, sistemáticos, perfectos,
en orden musical hasta la gran esfera.
Amó al dodecaedro, lloró al icosaedro
por sus inconsecuencias y sus complicaciones
adorables y raras, pero, ¡ay!, tan necesarias,

pues no cabe idear más sólidos perfectos
que los cinco sabidos, cuando hay tres dimensiones.
Pensó, mirando el cielo matemático, lejos,
que quizá le faltara una lágrima al miedo.
La lloró cristalina: depositó el silencio,
y aquel metapoliedro, geometría del sueño,
no pensable y a un tiempo normalmente correcto,
restableció sin ruido la paz del gran sistema.
No cabía, es sabido, según lo que decían,
más orden que el dictado. Mas él soñó: pensaba.
Eran más que razones: las razones ardían.
Estaba equivocado, mas los astros giraban.
Su sistema era sólo, según lo presentido,
el orden no pensado de un mundo enloquecido,
y él buscaba el defecto del bello teorema.
Lo claro coincidía de hecho con el espanto
y en la nada, la nada le besaba a lo exacto.





CANTO CONTRA EL SEGUNDO PRINCIPIO DE LA TERMODINAMICA
VAMOS hacia el fin, la neutra igualdad
Y el ¡qué más da!
Todo se apagará.
Mas ¡qué escándalo es la vida cada día!
¡Y qué error el del sexo
multiplicado multiplicante contra la entropía!
Vivimos en la hermosura de una enorme tontería
provisional, ya sabemos:
Belleza para nosotros, disparate para el cero
que fusila en absoluto
y nos retrata, tan niños, felices como idiotas,
parados en un momento
que vivimos y ya nunca viviremos
salvo en cuento,
aunque entonces -¡aquel día!- parecía
que podría seguir, que seguiría
por los siglos de los siglos transfinitos.
A fin de cuentas, ¿quién vive?
Nadie nos espera. Nadie nos persigue.
disfrutemos sin prisa de la idiotez mortal.
Si todo da igual,
llamemos divino, contra la entropía, lo provisional.

martes, 12 de abril de 2011

Un aniversario muy espacial

[Yuri Gagarin; imagen procedente de www.rtve.es]

Hoy, 12 de abril, se cumplen 50 años del memorable viaje al espacio del cosmonauta soviético Yuri Gagarin, el primero de la historia realizado por un ser humano (en 1957 la perrita Laika tuvo el honor, o la mala suerte, de ser el primer animal enviado por el hombre al espacio; lo hicieron también los soviéticos, en este caso en el Sputnik 2).

En la web de RTVE encontramos información y materiales muy interesantes sobre el asunto (pínchese aquí).

Por cierto, ¿sabían ustedes que el antecedente del traje espacial, la llamada escafandra estratonautica, fue invento del granadino Emilio Herrera en los años 30 del pasado siglo?


[Escafandra estratonautica de Emilio Herrera, precursora del traje espacial;
imagen procedente del recomendable blog "Tecnología Obsoleta": www.alpoma.net