domingo, 20 de febrero de 2011

Debatiendo sobre la contaminación atmosférica

[Impactante imagen de la boina de contaminación sobre Madrid. 
Imagen procedente de www.ecologiaverde.com]

Hace diez días los niveles de contaminación en nuestras grandes ciudades, castigadas por la polución del intenso tráfico, alcanzaron valores preocupantes, que alertaron a todos. Contaminación atmosférica, especialmente de partículas procedentes de motores diesel y de óxidos de nitrógeno (NO, que se oxida a NO2 y HNO3 en contacto con la humedad atmosférica, provocando la corrosiva lluvia ácida), derivada directamente de las emisiones de los motores de combustión de los transportes, la mayoría vehículos privados. La boina de contaminación ha sido particularmente visible en Madrid, aunque también se ha visto afectada Barcelona y, en menor medida, Valencia. La persistencia del potente anticiclón invernal ha favorecido el fenómeno. Las altas presiones producen la subsidencia o descenso de aire que dificulta la dispersión de los contaminantes (actuando como una tapadera que impide la ventilación), dando como resultado la caracteristica boina nociva de gases y partículas.

Recupero la interesante tertulia del pasado 12 de febrero en el programa de RNE1, No es un día cualquiera (tantas veces recomendado aquí), sobre la contaminación. En ella, tres tertulianos de lujo: Manuel Toharia, José Miguel Viñas y el doctor Enrique Vivas, habituales colaboradores del programa de Pepa Fernández. Los dos primeros, físicos y divulgadores, el tercero, alergólogo. Hablan de la contaminación atmosférica de nuestras ciudades, de los gases emitidos por los automóviles, de los óxidos de nitrógeno, del nocivo ozono troposférico (en la estratosfera, en cambio, es un escudo protector contra la radiación ultravioleta más peligrosa), de la poco conocida contaminación interior de nuestras vivendas, de los efectos en la salud (las partículas procedentes de los motores diesel, el NO2 y el O3 ,ozono, están ocasionando nuevos problemas de alergia que están superponiéndose o suplantando a las clásicas afecciones respiratorias derivadas de la contaminación urbana) e incluso de la contaminación lumínica. Y Manuel Toharia, que lleva muchos años preocupándose por estos temas, apunta un hecho relevante y muy pocas veces denunciado: la contaminación proveniente de las partículas de neumáticos, los cuales sufren un desgaste continuo, aumentado por los malos hábitos en la conducción, que libera finos fragmentos al aire que respiramos.