sábado, 7 de noviembre de 2009

Gulliver, siempre





Como tantos otros disfruté en mi infancia con la lectura de Los viajes de Gulliver (Jonathan Swift, 1726). No hace mucho volví a leer una parte de la obra más célebre del escritor irlandés y, desde luego, no me decepcionó. Pero, si realmente queremos exprimir este clásico sacándole todo el jugo que nos puede dar (y que sin duda nos hará reflexionar bastante sobre la condición de nuestra especie), no deberíamos dejar de leer la novela íntegra en la excelente traducción de Antonio Rivero Taravillo (traductor también, por cierto, de la extensa autobiografía de uno de los padres del género de la ciencia ficción, H. G. Wells), que recientemente ha publicado Pre-Textos (la portada, en la imagen superior).

A propósito del tema recomiendo tres audios de http://www.goear.com/: Presentación de Los viajes de Gulliver, por Mario Vargas Llosa; canción Gulliver de Joaquín Sabina; y bella canción de Angelo Branduardi también titulada Gulliver.

Ah, muy interesantes las curiosidades de Los viajes de Gulliver relacionadas con los satélites de Marte.

3 comentarios:

Carlos dijo...

Hay libros que uno lee en su infancia -algunas novelas de Verne, Alicia en el País de las Maravillas, etc.- que, aunque consiguen engancharnos al mundo de la lectura, quizá sea obligado releerlos después para sacarles todo el jugo real. Y supongo que éste es uno de ellos. Muchas gracias por la recomendación.

Bernardo Rivero dijo...

Es curioso, Carlos, cómo algunas obras con gran contenido lógico-matemático ("Alicia en el país de las maravillas"), científico (buena parte de las novelas de Verne) o filosófico ("Los viajes de Gulliver") han sido tradicionalmente consideradas como literatura infantil o juvenil. Tal vez eso las hace más grandes aún, pero la relectura de algunas es imprescindible.
Saludos.

Bernardo Rivero dijo...

Es curioso, Carlos, cómo algunas obras con gran contenido lógico-matemático ("Alicia en el país de las maravillas"), científico (buena parte de las novelas de Verne) o filosófico ("Los viajes de Gulliver") han sido tradicionalmente consideradas como literatura infantil o juvenil. Tal vez eso las hace más grandes aún, pero la relectura de algunas es imprescindible.
Saludos.