viernes, 29 de octubre de 2010

¿Cambio de hora? ¿Para qué?

[Harold Lloyd colgado del reloj en Safety Last ("El hombre mosca"), 1923]

En la madrugada del próximo domingo tendremos que atrasar una hora el reloj por aquello del horario de invierno, supuestamente para ahorrar energía, pero no son pocos los que ven en ello algo inútil, pues el ahorro es ciertamente insignificante, y molesto, particularmente por producir alteraciones en el sueño a parte de la población, en especial a niños y ancianos. A mí no me afecta lo más mínimo, aunque hay que reconocer que esos primeros días en los que la noche nos asalta tan temprano se hace desagradable y nuestro estado de ánimo ha de prepararse para el otoño y el largo invierno (recuerdo que en aquel enero de 1991, cuando llegué a la septentrional y gris ciudad, por el granito de sus casas, escocesa de Aberdeen anochecía no mucho después de las tres de la tarde, lo cual probablemente me dejó inmunizado para estos trastornos).

Y siempre que nos obligan a cambiar la hora me acuerdo del físico y divulgador Manuel Toharia, a quien en varias ocasiones he escuchado en intervenciones en las que critica la medida por ineficaz (pínchese aquí).

Y no es mal momento para incluir en "El devenir de la Ciencia" esta jugosa entrevista en http://www.rtve.es/ a Manuel Toharia, maestro de la divulgación científica, para el disfrute de todos los amigos de este blog:


Asimismo os dejo este interesante enlace ("Cambio horario ¿ahorro de energía?"):