sábado, 24 de noviembre de 2012

Van Helmont, Boyle y Lemery, pioneros de la ciencia química


[NICOLAS LEMERY. Fuente de la imagen: Wikipedia]




           " Entre estos pioneros de la incipiente ciencia química destacan muy por encima del resto Jean B. van Helmont (1579 – 1644), seguidor de Paracelso como es característico de la época y riguroso experimentador, y Robert Boyle (1626 – 1691), autor del célebre e imprescindible libro, punto de inflexión en la trayectoria del saber y el proceder químico, The Sceptical Chymist (1661). Van Helmont usó de forma sistemática la balanza para su trabajo experimental (¡pesaba las sustancias reaccionantes y los productos de las transformaciones químicas!), estudió los gases (la palabra gas, nombre que él propuso, significa “caos”) y trató de introducir, siempre con lo que llamaríamos espíritu científico, sus ideas iatroquímicas en la Medicina. Las obras completas del médico y químico de Bruselas, Ortus medicinae vel opera et opuscula omnia, fueron publicadas con este título por su hijo. Por su parte, Robert Boyle, hijo del conde de Cork, a quien podríamos llamar “el Galileo de la Química” (“el Newton químico”, si se me permite la expresión, sería, sin duda, Lavoisier), es el máximo exponente de la Química, como disciplina científica, en el siglo XVII y sus aportaciones experimentales y teóricas (defensor de las interpretaciones mecanicistas y corpusculares de la materia) son de indiscutible valor. En “El químico escéptico” Boyle exige demostraciones y una rigurosa metodología de trabajo, planteando los experimentos de laboratorio con un meticuloso control de las variables que intervienen. Es decir, una metodología genuinamente científica. La idea de los cuatro elementos aristotélicos, las explicaciones de los fenómenos físicos mediante “fuerzas ocultas y misteriosas” y los principios de Paracelso son atacados por Boyle. Es pues un escepticismo altamente productivo. Se ha dicho con gran acierto que a pesar de la importancia de algunos de los descubrimientos científicos de Boyle (por ejemplo, sus experiencias con los gases) su metodología es de superior relieve. Concluimos esta breve referencia al ilustre químico irlandés citando otros escritos suyos interesantes, siempre redactados con un lenguaje claro y sencillo (en contraste con la misteriosa forma de expresión de los alquimistas): Tentamina quaedam physiologica (1661) y Experimenta et considerationes de coloribus (1663), además de diversos trabajos publicados en  las Philosophical transactions".

"Lemery fue un verdadero químico (E. Portela, 1999), impartiendo clases y conferencias con demostraciones experimentales. En palabras de Portela “su obra reúne las ventajas de la erudición y de la comprobación personal por el autor de todos los procesos descritos, lo que le confirió gran credibilidad; queda de manifiesto un gran salto adelante en la calidad y variedad de los productos químicos preparados con fines terapéuticos”. El Cours de Chymie (1675) tuvo un enorme éxito popular, siendo considerado durante mucho tiempo como el mejor tratado de Química. Se publicaron numerosas ediciones en francés, varias en inglés y fue traducido también al latín, alemán, italiano y, como se ha dicho, al español por Félix Palacios. Además de su ameno carácter divulgativo, la obra de Lemery tiene extraordinario interés teórico y experimental, con aportaciones verdaderamente originales. Sus ideas teóricas están muy próximas a las de Boyle, siendo también defensor de la concepción corpuscularista de la materia. Así, este librepensador de la química, independiente y lúcido, sostiene una curiosa teoría en la cual relaciona las propiedades de las sustancias con las supuestas formas de sus partículas. En esta concepción atomista primitiva, por ejemplo, las partículas de los ácidos tienen puntas agudas, capaces de agujerear los metales, explicándose de esta manera la disolución de un metal por un ácido. El aumento de peso de un metal por la calcinación lo explica diciendo que las partículas ígneas se introducen en sus poros".


Nota: Esta entrada corresponde a dos fragmentos de mi artículo  La Química a la palestra. Una aproximación a los orígenes de la ciencia química en España, publicado en El rincón de la Ciencia (junio de 2007).