viernes, 29 de agosto de 2014

Alfred Nobel: emprendedor y experimentador incansable (parte I)

[Medalla correspondiente al premio Nobel de Química, concretamente la de 1954, concedida a Linus Pauling. En el anverso, retrato de Alfred Nobel; en el reverso se representa la naturaleza mediante la diosa Isis, que porta la cornucopia o cuerno de la abundancia, símbolo de prosperidad, mientras la ciencia levanta el velo de la diosa. Fuente de la imagen aquí]


"Se puede afirmar sin exagerar que lo que sirve de fundamento a todo el conocimiento humano es la observación y búsqueda de similitudes y disimilitudes".

(ALFRED NOBEL)


Una visita a la bella y elegante ciudad de Estocolmo es una oportunidad magnífica para recorrer los lugares emblemáticos de los celebérrimos premios Nobel: el antiguo edificio de la Bolsa, distinguida construcción del siglo XVIII en el corazón de Gamla Stan (isla que constituye la ciudad vieja), que alberga el Museo Nobel (un recinto expositivo dedicado a los premios que incluye también una pequeña e interesante sala donde se nos explican aspectos de la vida, los intereses intelectuales e invenciones del hombre que hizo posible los galardones más preciados de la ciencia, la literatura y la paz); el feo edificio azulado de conciertos, sede de la Real Orquesta Filarmónica, un mamotreto neoclásico en Norrmalm (ensanche del XVIII al norte del casco viejo de Gamla Stan), construido en los años 20 de la pasada centuria, que, sin embargo, es el lugar (de momento, pues está previsto un nuevo edificio) donde el rey de Suecia entrega los premios; y el imponente Ayuntamiento de la capital (inaugurado en 1923), en cuya Sala Azul (que no es de tal color sino un enorme patio cubierto que recuerda a un palacio medieval de la Italia septentrional, con altas paredes de ladrillo rojizo y señoriales columnas y escalinata) tiene lugar el muy concurrido banquete de gala tras la ceremonia de entrega de galardones en la Sala de Conciertos, que culmina con un baile en la  deslumbrante Sala Dorada del edificio (que sí merece su nombre pues el pan de oro la decora).

[Magnífica Sala Dorada del Ayuntamiento de Estocolmo. Imagen procedente de www.estocolmo.org]

Los premios Nobel se entregan cada 10 de diciembre (tal día de 1896 murió el científico e inventor sueco en San Remo) en las categorías de Física, Química, Medicina o Fisiología, Literatura, Paz (los originales incluidos por Alfred Nobel en su testamento) y de Ciencias Económicas (instituido por el Banco de Suecia a finales de los años 60 del pasado siglo). Alfred Nobel tenía un espíritu cosmopolita y humanista (había viajado por diferentes países de Europa y por Estados Unidos y dominaba cinco idiomas: ruso, francés, inglés y alemán, además del sueco) y era su deseo que los premios que debían concederse con la fortuna que había acumulado gracias a sus patentes y negocios para premiar a aquellos cuyos trabajos y esfuerzos hubieran sido de mayor utilidad a la humanidad tuvieran carácter internacional (lo cual fue motivo de cierta crítica en Suecia pues algunos no veían con buenos ojos que parte de la herencia de Nobel fuera destinada a extranjeros). La Real Academia de Ciencias de Suecia concede los galardones de Física y de Química, mientras que el prestigioso Instituto Karolinska de Estocolmo decide el correspondiente a Medicina o Fisiología. Tras salvarse las dificultades del testamento de Nobel por fin se entregaron los primeros premios en 1901, con el nacimiento del siglo XX, que tantos descubrimientos científicos revolucionarios depararía. El primer galardón de Física fue para el alemán W. C. Röntgen, por su descubrimiento de los rayos X; el de Química para el holandés van't Hoff, por su descubrimiento de las leyes de la dinámica química y de la presión osmótica en disoluciones; el de Fisiología o Medicina se concedió aquel primer año al alemán von Behring, por su descubrimiento de la aplicación de suero sanguíneo en la terapia de enfermedades infecciosas, particularmente en la difteria. Son innumerables las curiosidades que se pueden citar respecto a la ya larga trayectoria de los premios Nobel. Tan sólo diré aquí que dos son los españoles que han recibido el galardón de Fisiología o Medicina: Santiago Ramón y Cajal (en la temprana fecha de 1906) y Severo Ochoa (en 1959). Puede consultarse la entrada "Cajal y Ochoa, científicos españoles con el Nobel" en El devenir de la ciencia.

[ALFRED BERNHARD NOBEL (1833; Estocolmo, Suecia - 1896; San Remo, Italia). Fuente de la imagen: http://www.nobelprize.org/alfred_nobel/]


Resulta curioso que los premios que llevan el nombre de Nobel sean tan conocidos y valorados en todo el mundo y, en cambio, la biografía y la tenaz labor investigadora y empresarial del inventor sueco que donó en su testamento buena parte de su fortuna para los mismos queden reservadas para un relativamente reducido número de curiosos, científicos e historiadores que se han interesado por ellas.

El personaje, en sí mismo, es del máximo interés. Y no sólo por su invención de la dinamita. Alfred Bernhard Nobel fue un emprendedor y experimentador incansable que no se conformó con haber dominado el poder explosivo de la nitroglicerina, de tantas aplicaciones en obras públicas e ingeniería, sino que no dejó de trabajar toda su vida, en diferentes partes de Europa (también en Estados Unidos), para innovar, crear fábricas y fomentar el progreso (no es justo reducir la visión que se tiene de Nobel a las aplicaciones bélicas que los gobiernos de las naciones han hecho de los explosivos o a los accidentes que éstos han provocado). Allá donde residiera Alfred Nobel había un completo laboratorio para experimentar y buscar soluciones.

A lo largo de su vida Alfred Nobel había conseguido 355 patentes (además de diferentes tipos de explosivos Nobel ideó un aparato fotográfico ligado a un cohete para tomar imágenes y mediciones del terreno, diferentes aparatos de electroquímica y óptica, un extintor de incendios, un sistema para realizar transfusiones de sangre, un método para la destilación continua del petróleo, etc.). Pero por si esto fuera poco, a la mentalidad del científico y el humanista (se interesó especialmente por la literatura y la filosofía) hay que añadir la del hombre de negocios que tiene que luchar contra todo tipo de dificultades y zancadillas para abrirse camino. Fue capaz de levantar unas cien fábricas repartidas en una veintena de países, también en España, concretamente en Vizcaya