viernes, 2 de enero de 2015

Alessandro Volta (no sólo la pila). Parte 1ª.

[Estatua de VOLTA en la localidad lombarda de Como, su ciudad natal]

A caballo entre los siglos XVIII y XIX, así como entre la electrostática y electrocinética, a las que dio importantes contribuciones, se encuentra el físico italiano, rival científico de Galvani, Alessandro Volta (1745 - 1827). Nacido en Como, de familia noble pero no demasiado pudiente, Volta no destacó intelectualmente en su infancia, puesto que no empezó a hablar con soltura hasta los siete años. En la adolescencia leyó toda clase de libros, pero pronto se interesó por los fenómenos eléctricos, e incluso se carteó con famosos especialistas en esta materia.

Alessandro Volta fue profesor de física en el liceo de su ciudad natal durante unos años y a partir de 1778 ocupa la cátedra de la misma materia en la universidad de Pavía.

[Estatua de Volta en la universidad italiana de Pavía.
Foto tomada en enero de 2014; Bernardo Rivero]

[Inscripción a la entrada del Aula Volta en la universidad de Pavía]

Dos años después, Volta realiza un largo viaje por Francia, Inglaterra y Países Bajos, en el que visita a importantes científicos, con los que intercambia ideas y realiza sus propios experimentos. Entre estos intelectuales estaban Franklin (entonces representante de Estados Unidos en Francia), Priestley y, especialmente, Lavoisier y Laplace con los que realiza experimentos sobre la dilatación térmica de gases.

Volta recibió, incluso antes de la invención en 1800 de su pila eléctrica, numerosos honores, como la medalla Copley de la Royal Society. Fue invitado a ir a París por Napoleón (siempre aficionado a la ciencia) para que expusiera sus experiencias eléctricas ante el Instituto de Francia, que agrupaba a las distintas Academias, a las que asistió el mismo Napoleón. A instancias de este, se nombró una comisión formada por ilustres científicos, entre ellos Coulomb y Laplace, que emitieron un informe favorable a la concesión de una medalla de oro al físico lombardo, acompañada de una dotación económica.

Napoleón lo nombra conde y ante la solicitud de Volta de su jubilación como profesor de la universidad de Pavía por encontrarse cansado después de tantos años de intenso trabajo, Napoleón (Francia, en aquella época, era dueña de toda Italia) se opuso a ello porque "un buen general muere en el campo de batalla". No obstante, ya le quedó a Volta muy poco tiempo de actividad docente y, a partir de 1809, se dedica a la administración de sus bienes y a la educación de sus hijos, abandonando por completo su interés por la ciencia, muriendo a la considerable edad de 82 años.

(...)
(Continuará)

Texto: FERNANDO RIVERO GARRAYO (2001); catedrático de Didáctica de las Ciencias Experimentales en la universidad de Sevilla.

Fotos: Bernardo Rivero Taravillo (viaje a Lombardía, Italia, en enero de 2014).


- Alessandro Volta (no sólo la pila). Parte 2ª.