viernes, 25 de marzo de 2011

Más allá del debate sobre la energía nuclear

Tsunami (3)



Los seres van
recobrando sus vidas
(pero no todos).


Indiferente
al nuevo eje terrestre,
sale la luna.

(Antonio Rivero Taravillo)


 En el último número del suplemento El cultural, del diario El mundo, tiene una presencia especial Japón, tristemente de actualidad y generando una inquietud que no cesa: Haikus de un marzo triste; Un roto en el mapa; El regreso del espanto; Cinco días después. Y Reflexiones de urgencia tras Fukushima, de Antonio Fernández-Rañada, catedrático de Física Teórica de la Universidad Complutense de Madrid (¿están las mentes más brillantes de nuestro tiempo entre esa selecta tribu de los físicos teóricos?). 

Lúcido y necesario análisis de Fernández-Rañada (esperamos, impacientes, la inminente columna del profesor Lozano Leyva en "El electrón libre", del blog de ciencias de Público, que será sin duda tan jugosa e incisiva como polémica) . Afirma el físico (es un hecho) que hasta el momento no ha habido ninguna víctima mortal de la radiactividad, frente a varios miles de fallecidos por el seísmo y el terrible tsunami. Tan sólo se han visto afectadas por las radiaciones algunas personas, todas levemente menos una. 


Considera Fernández-Rañada que los dos bandos, el favorable a la energía nuclear y el hostil a ella, tienen sus razones " pero el clima de la discusión seguirá siendo emocional". Y no debe, no puede, ser así. El debate sobre el problema energético, que conduzca a la sustitución decidida y progresiva de los combustibles fósiles, requiere de serenidad y racionalidad tras un profundo análisis. Y, previa o simultáneamente, pienso, debería discutirse sobre el modelo de sociedad y el estilo de vida que queremos. Concluye en su artículo el físico teórico que es imposible conseguir que toda la humanidad llegue a tener una vida como la del ciudadano del mundo desarrollado, pues ello implicaría muchas y fuertes tensiones. Para lograr un mundo más justo tendríamos que cambiar nuestro estilo de vida y eso desgraciadamente, nos dice, no parece probable que vaya a ocurrir.


Ya apunté que creo que es bueno que se debata sobre la energía nuclear de la forma más objetiva y desapasionada posible, con datos y estudios rigurosos, para el beneficio de todos. En este sentido, Fernández-Rañada es claro:

"Hay varias cosas difícilmente rebatibles. Los reactores nucleares pueden tener accidentes, como tantos otros productos tecnológicos. Frente a ello, los países que usan energía nuclear emiten menos CO2 per cápita que los que no lo hacen. Las renovables hoy existentes son incapaces de proporcionar toda la energía necesaria para el mundo actual y son muy incipientes los estudios de su no despreciable impacto ambiental en una implantación masiva. La dependencia del petróleo o el gas es causa de muchos problemas económicos o políticos y de tensiones entre países".

La polémica está servida. Pero, por favor, dejemos las subjetividades ideológicas y las emociones para otros debates. Nos jugamos mucho.

[Para leer el artículo completo de Fernández-Rañada, pínchese aquí