domingo, 26 de agosto de 2012

Ciencia pura, ciencia aplicada

[Peter B. Medawar (1915 - 1987), galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1960 por  sus investigaciones de las causas (y posibles soluciones) del rechazo en los trasplantes de órganos. Este insigne científico nació en Río de Janeiro, Brasil, de padre libanés y madre inglesa. En tierras británicas le fue otorgado el título de Sir. En su última etapa investigadora se dedicó a la biología de los tumores. Fuente de la imagen: Wikipedia]




¿Ciencia pura o ciencia aplicada? Tan necesaria es la una como la otra. Mejor, simplemente ciencia. Hoy en día está de moda la ciencia aplicada. Parece que hacer ciencia pura o básica, la que proporciona conocimiento, aproximación a la realidad, sin la búsqueda de una aplicación concreta e inmediata, es perder el tiempo. Y lo que sería más grave en estos momentos de severa crisis económica (aunque sabemos que subyace otra crisis acaso peor, de valores o principios): un despilfarro de dinero que los gobiernos no pueden permitirse y las instituciones privadas no sacan gran rentabilidad de ello. Visión ésta falaz. Recuerdo la pregunta que nos hace frecuentemente el profesor Lozano Leyva en sus escritos; algo así: ¿son las sociedades avanzadas económica y socialmente las que pueden permitirse el lujo de hacerse preguntas e investigar sobre cuestiones aparentemente sin aplicación alguna para así satisfacer su curiosidad por conocer mejor la  compleja realidad? O, dándole la vuelta a la pregunta, ¿acaso serán estas sociedades más avanzadas precisamente por tener esta curiosidad por saber?

Si actualmente parece que se valora más la ciencia aplicada, al menos por la sociedad y los medios de comunicación, no debe pensarse que siempre fue así. Durante mucho tiempo se consideró que la ciencia pura era de una categoría superior. Eso nos recuerda Peter Medawar en sus Consejos a un joven científico (Fondo de Cultura Económica, México, 1982):



"Una de las formas más dañinas de esnobismo en la ciencia es la que traza una distinción de clase entre la ciencia pura y la aplicada. [...]

Semejante distinción de clase es particularmente ofensiva porque se basa en una concepción completamente errónea del significado original de la palabra puro: significado que, según se pensaba, confería una categoría más elevada a la ciencia pura que a la aplicada. [...]

La consecuencia más siniestra de mirar con desdén a la ciencia aplicada fue una reacción que ha hecho disminuir la ciencia pura en favor de sus aplicaciones prácticas [...]".




No solo necesitamos ciencia aplicada (fundamentalmente medicina), sino también ciencia básica o pura, o como quiera llamársela (ciencia por placer si se quiere), porque el ser humano tiene necesidad de comprender y conocer mejor el mundo en el que habita, de hacerse preguntas y buscar respuestas (aunque sea a modo de aproximaciones), de abrir nuevos caminos de conocimiento. Las rutas de la ciencia no son autopistas bien señalizadas, frecuentemente hay que atravesar densos bosques repletos de sorpresas, acontecimientos inesperados que nos enriquecen como personas y, tal vez, nos permitan sacar inesperado provecho de ellos. No pocas aplicaciones imprevistas han generado  las investigaciones de hombres y mujeres que creían hacer ciencia pura.



Breve vídeo (en delicioso portugués con acento brasileño) sobre PETER B. MEDAWAR:







jueves, 16 de agosto de 2012

Muy buena materia

Fue una catástrofe la desaparición, cómo no víctima de esta crisis del demonio, del diario Público, y con él su magnífica sección de ciencias, con las noticias de actualidad del mundo científico y con columnistas de primerísima fila, los que yo llamaba los cuatro mosqueteros de la ciencia: el biólogo Miguel Delibes de Castro, el paleoantropólogo del equipo de Atapuerca José María Bermúdez de Castro, el físico nuclear y escritor Manuel Lozano Leyva y el matemático y escritor Carlo Frabetti (en Internet se sumaban al debate improvisados y libres comentaristas de los artículos como el inigualable y asiduo Galileo Galiciano).

Al menos el verano nos ha traido una buena nueva como es la creación de la web Materia, heredera de la sección de ciencias del diario Público, desaparecido en combate. Con Patricia Fernández de Lis a la cabeza y con el apoyo explícito de los mencionados mosqueteros de la ciencia y, nada más y nada menos, que de Mario Bunge y Pedro Alonso, comienza su andadura Materia, web de noticias de ciencia, salud, tecnología y medio ambiente, a la que deseamos toda la suerte del mundo y, por supuesto, recomendamos. No es una más, Materia es periodismo científico de muchos quilates.

 http://esmateria.com/

miércoles, 4 de julio de 2012

Histeria y artefactos en la época victoriana

Hace algunos días, tras almorzar con mi mujer, nos protegimos de las horas tórridas entrando en una sala de cine y, como había poco que ver y el momento era propicio para el sopor, nos decidimos por una comedia: Hysteria.

La película, simpática y entretenida, narra la historia del médico británico Joseph Mortimer Granville, inventor del vibrador eléctrico, que aplicó en la década de 1880 para el tratamiento de la "histeria femenina" (hipotética enfermedad con variados síntomas como insomnio, retención de líquidos, espasmos musculares o irritabilidad). Las pacientes acudían a la consulta del acomodado doctor para que este, cuidadosamente, les diera un estimulante masaje pélvico, hasta que las damas alcanzaran el paroxismo u orgasmo.  El joven doctor Mortimer, ayudante del titular de la consulta, agobiado por los calambres que le habían provocado en su mano los largos y continuos masajes en los genitales de las pacientes, decide probar con un artefacto vibratorio alimentado por un aparatoso generador eléctrico. El éxito parece tenerlo asegurado.


Pero la divertida comedia es también un magnífico escaparate de la época victoriana, particularmente en lo que respecta a los avances de la ciencia y de la técnica: el joven doctor es un defensor de la asepsia y la antisepsia cuando todavía no se habían implantado sistemáticamente en los hospitales (un elevado porcentaje de pacientes intervenidos quirúrgicamente fallecían por infecciones postoperatorias en la segunda mitad del siglo XIX, cambiando radicalmente la situación con la crucial aportación de Joseph Lister); vemos en el filme el uso del novedoso teléfono (en 1876 Alexander Graham Bell realizó la célebre conferencia telefónica  desde Boston a Salem, distante 22 km); la tecnología eléctrica se desarrolla vertiginosamente; la libertad y la independencia viajan en modernas bicicletas con las dos ruedas del mismo tamaño, mecanismo de transmisión de cadena y engranaje, pedales, etc. Es una época en la que surgen todo tipo de artefactos (consolador eléctrico incluido). Y también se popularizan algunas disciplinas, hoy pseudociencias, como la frenología o arte de determinar la personalidad estudiando la forma del cráneo (vemos en la película cómo lo hace la hija del veterano doctor especialista en histeria femenina con el joven Joseph Mortimer Granville). 

martes, 12 de junio de 2012

Medir el mundo

[La medida de todas las cosas, de KEN ALDER, editorial Taurus, Madrid, 2003.
El libro narra la expedición que realizaron a finales del siglo XVIII desde París (en sentidos opuestos) los astrónomos franceses Delambre y Méchain  para medir la Tierra y establecer la medida del metro como unidad universal de longitud]





miércoles, 6 de junio de 2012

Enseñar ciencias en un sentido humanístico

[Isidor Isaac Rabi: Fuente de la imagen aquí]


Isidor Isaac Rabi (1898 - 1988) realizó estudios pioneros en resonancia magnética. Sus experimentos e investigaciones en resonancia magnética de haces moleculares permitía el estudio de las propiedades magnéticas y la estructura interna de moléculas, átomos y núcleos, por lo cual le fue concedido el premio Nobel de Física en 1944.  Hoy en día la resonancia magnética es una poderosa técnica para la determinación de estructuras moleculares y también muy valiosa en medicina, como procedimiento de diagnóstico.

Pensaba Rabi  (lo que compartimos) que la ciencia debe enseñarse en todos los niveles, del más bajo al más alto, en un sentido humanístico. Según él, la ciencia debe enseñarse con cierta comprensión histórica, social y humana, sin ignorar, como suele hacerse, la faceta biográfica de los hombres y mujeres que, con gran dedicación y esfuerzo, construyeron el conocimiento científico, con sus éxitos, pero también con sus dificultades y tribulaciones.

Ahora, por ejemplo, que tenemos tan reciente el último tránsito de Venus, sería un momento ideal para conocer un poco la extraordinaria biografía de G. Le Gentil, quien puso gran empeño, con vicisitudes curiosísimas, al intentar observar (y realizar mediciones precisas) los tránsitos de Venus de 1761 y 1769 en la India. Y es que las biografías de muchos científicos guardan sorprendentes historias, que posiblemente catalicen nuestra comprensión de los asuntos que investigaron. Un camino apasionante para aprender. Dejo al lector la placentera tarea de profundizar en la biografía de Le Gentil y en la importancia que tenía la observación de los tránsitos de nuestro planeta vecino.

martes, 29 de mayo de 2012

Dos unidades interactivas muy recomendables

Por si hay quien no las conoce, traigo aquí hoy dos excelentes unidades interactivas de Física y Química, ya clásicas, para alumnos de Secundaria:

- INICIACIÓN INTERACTIVA A LA MATERIA.

- LAS REACCIONES QUÍMICAS.


 

sábado, 19 de mayo de 2012

La serie de los números

He aquí la serie de los números, del uno al doce, de Angelo Branduardi, cantada y contada para un niño. Hemos de imaginarnos a un pequeño escuchando, en tiempos remotos, esta historia con los números como protagonistas. Y la vida y la muerte...








martes, 8 de mayo de 2012

Homenaje a William Herschel

[Réplica del gran telescopio de Herschel en el Observatorio Astronómico de Madrid (parque de El Retiro). Fuente: Wikipedia; por Fanattiq]


En la entrada anterior ("Herschel,sinfónico") me detuve brevemente en la faceta musical del gran astrónomo de Hannover, William Herschel, figura clave de finales del XVIII y principios del XIX, escrutador de los cielos. Hoy quiero compartir con los lectores una anécdota realmente curiosa que leí en Grandes astrónomos (de Newton a Laplace), del célebre físico y astrónomo romántico François Arago (en Colección Austral, Espasa-Calpe, nº 543, 3ª edición, Madrid, 1968).

La curiosidad hace referencia a una ceremonia de homenaje que le rindió su familia en torno al gran telescopio, en el jardín de la casa de Slough donde William Herschel desarrolló buena parte de sus observaciones astronómicas. Recordemos que Herschel construyó sus propios telescopios newtonianos en Inglaterra. Para ello tuvo que aprender bastante, como el estudio de las aleaciones metálicas con las que hacer los espejos parabólicos y practicar las técnicas adecuadas de pulido de los mismos. Cuando el gran telescopio de Herschel (de 12 metros y con un espejo de casi un metro y medio de diámetro) dejó de cumplir su función, el enorme tubo de bronce se dispuso horizontalmente en medio del círculo donde en su día se hallaba la estructura y el mecanismo para dirigir tan potente y extraordinario instrumento óptico. Arago nos cuenta la singular ceremonia en honor de William Herschel así:

"El 1 de enero de 1840 [el músico astrónomo había muerto en 1822], sir Juan Herschel [John, el hijo astrónomo de William Herschel], su mujer y sus siete hijos y algunos viejos servidores de la familia, se reunieron en Slough. A las doce del día dieron todos varias vueltas al monumento [el gran tubo tumbado], a continuación se introdujeron por el tubo del telescopio, se sentaron en bancos preparados de antemano y entonaron un réquiem, en versos ingleses, compuesto por el mismo sir Juan Herschel. Cuando hubo salido, la ilustre familia se colocó en círculo alrededor del tubo y se procedió a sellar la abertura herméticamente.
La jornada finalizó con una fiesta íntima".


[Para visitar la web del Museo Herschel de Astronomía en Bath, donde William Herschel había sido organista en la capilla octogonal, pínchese aquí]

lunes, 7 de mayo de 2012

Herschel, sinfónico

William Herschel  (1738 - 1822) fue un buen músico que volcó toda su actividad hacia la astronomía, observador tenaz de nuestro sistema planetario y del espacio profundo, constructor de potentes telescopios reflectores para escrutar el cielo como nadie lo había hecho. Entre otros muchos méritos, descubrió el planeta Urano (1781), duplicando el tamaño del Sistema Solar, y la radiación infrarroja (1800). Su hermana Caroline le ayudó con abnegación y ella misma se hizo con un sitio en la historia de la Astronomía; su hijo John fue también astrónomo, observador del cielo austral. Traemos hoy a El devenir de la ciencia dos muestras de las sinfonías compuestas por este contemporáneo del genial Mozart.



viernes, 4 de mayo de 2012

La nueva nube




Ayer tuve un mal día. Sin embargo, finalmente me acosté tan a gusto. Y es que para ello no hay nada mejor que un buen libro caiga en tus manos o que, cosa poco probable, te topes con un interesante, y raro, programa de televisión. Anoche, tras leer un rato El galeón de Manila, novela del catedrático de Física Nuclear Manuel Lozano Leyva, vi el nuevo programa de Toni Garrido, toda una garantía pues el director y presentador de Asuntos propios en RNE1 es de lo mejor que nos podemos encontrar en la radio española, un gran profesional con fino sentido del humor y con un espíritu crítico que, en estos tiempos, es ciertamente raro y se agradece. Eso encontramos en La nube, que se emite en TVE2 los jueves a la once de la noche. Su web es: http://www.programalanube.es/. En esta nube tan particular se abordan las nuevas tecnologias, con Internet a la cabeza, con una mirada crítica pero amable. Sin duda, lo recomiendo. En el blog del programa se nos dice: "Con esto de las nuevas tecnologías hemos perdido algo de libertad....de esto y de otras cosas va La Nube".

lunes, 23 de abril de 2012

Aproximación de urgencia al Higgs

Me comenta un alumno tras leer La puerta de los tres cerrojos (ficción divulgativa de Sonia Fernández-Vidal) que no ha entendido eso del bosón de Higgs. Con premura trato de darle una breve explicación de tan esquiva, y acaso etérea, partícula (divina o maldita, habitante del vacío). El Modelo Estándar de la física de partículas, una magnífica construcción científica, necesita completarse con una última pieza, el bosón de Higgs, que permita explicar por qué las partículas tienen masa y por qué hay diferencias de masas entre ellas (aunque puede que no lleguemos a entender aún por qué tienen esos valores).

Creen los esforzados físicos que hay un campo que llena el vacío, lo empapa, de manera uniforme: el campo de Higgs. Y es la interacción de las partículas con este campo la causa de que éstas adquieran masa, unas más que otras. Podemos imaginarnos este campo de Higgs como una suerte de líquido viscoso que llenara el universo y las partículas serían pequeñas bolas que tratan de atravesarlo y se ven frenadas (es una analogía). Si el espacio, el vacío, está lleno de bosones de Higgs, las partículas que traten de atravesarlo interaccionarán con ellos, encontrando cierta resistencia para moverse, es decir, las partículas adquieren inercia, o sea, masa. Cuanto mayor sea esta interacción, mayor masa (las partículas que encuentren mayor resistencia al atravesar el campo de Higgs serán más masivas). Este sería el mecanismo de adquisición de masa por las partículas.

Si seguimos imaginándonos el campo de Higgs como un líquido viscoso que lo llena todo, entonces los bosones de Higgs serían las ondas que pueden formarse en él, una excitación del vacío.

Si realmente existe el bosón de Higgs debería ser detectado en el gigantesco LHC, el imponente colisionador de hadrones. Parece ser que su masa se encontraría en el rango de 115 a 127 GeV (1 GeV, gigaelectrón-voltio, es aproximadamente la masa de un protón), posiblemente en torno a 125 GeV. El divino o maldito bosón no debe tener carga eléctrica y su espín sería cero.

El descubrimiento del bosón de Higgs sería el colofón que espera el Modelo Estándar, la finalización de tan bello edificio, pero ahí no acabará todo (un edificio no hace una ciudad). Quizás la partícula de Higgs no se comporte exactamente como se espera y, en cualquier caso, siempre nos plantearemos nuevas cuestiones y necesitaremos ampliar nuestro campo de conocimiento del mundo físico. Frank Close lo expresa con estas sugestivas palabras: "[El hallazgo del bosón de Higgs supondría] el final de un capítulo y el inicio de un nuevo libro".


PARA SABER MÁS:

- El LHC y la frontera de la física (ALBERTO CASAS; CSIC-Catarata Ed.). Mi libro de referencia para estos temas.

- La partícula de Higgs (web "Acercándonos al LHC").

- El bosón de Higgs (muy interesante artículo de ÁLVARO DE RÚJULA).

- Los físicos se acercan a la partícula de Higgs (artículo de ALICIA RIVERA para el diario El País).

- LHC: el señor de los anillos (I), (II) y (III) (artículos de MANUEL LOZANO en el diario Público).


A mi sagaz alumno le recomendé dos vídeos:


tres14 - Pendientes del Higgs

 

 

 


  

PS:
Gracias a "La ciencia es bella", blog de CARLOS CHORDÁ, descubro este vídeo donde se explica el bosón de Higgs en forma de cómic:


lunes, 16 de abril de 2012

Pluviometría

[Portada del último libro de José Miguel Viñas, Curiosidades meteorológicas, un recorrido por la ciencia de la temperie a través de un centenar de aspectos curiosos de la misma, con sus explicaciones, siempre amenas y rigurosas como sabe hacerlas este maestro de la divulgación científica. El libro (Alianza Editorial) es un complemento ideal de Introducción a la Meteorología (Almuzara), del mismo autor. Fuente]



La pluviometría, o medida de la precipitación (variable meteorológica de máximo interés), se realiza con un dispositivo llamado pluviómetro. Si el instrumento dispone de un sistema de grabación para registrar gráficamente la cantidad de lluvia en un cierto intervalo de tiempo (por ejemplo, una semana) hablaríamos de pluviógrafo. Si lo que queremos es medir la precipitación en un lugar remoto de montaña, de difícil acceso, necesitaremos un pluviómetro que nos permita recoger gran cantidad de agua para realizar la medida con menor frecuencia (como una estación o incluso un año completo); llamamos entonces al instrumento totalizador.

La medida de precipitación se expresa en L/m2 o, lo que es lo mismo, en mm. Pero, ¿por qué son equivalentes estas dos unidades aparentemente distintas? Es fácil demostrarlo. Resulta que 1 L/m2 corresponde a una precipitación de 1 L (1 dm3 = 1000 cm3 = 1000 mL) caída en una superficie de 1 m2 (1m x 1m). Y si tuviéramos un depósito de 1 m2 de superficie, la anterior precipitación de 1 L por cada metro cuadrado  alcanzaría una altura en él de, justamente, 1 mm. Veamos: puesto que 1 m2 equivale a 1.000.000 mm2 (hay tres escalones, de unidades cuadradas, que bajar; por tanto, 100 x 100 x 100 = 1.000.000), el volumen del agua depositada cuando alcance una altura de 1 mm en una superficie de 1 m2 será V = 1 mm x 1.000.000 mm2 = 1.000.000 mm3. Si no nos mareamos con tantos ceros veremos que, como un millón de milímetros cúbicos es lo mismo que un decímetro cúbico (1 dm3 = 1.000.000 mm3 ya que hay dos escalones de unidades cúbicas, que van de 1000 en 1000), o sea, equivalente a 1 L (1 dm3 = 1 L), decir que la precipitación es de 1 L/m2  es lo mismo que afirmar que ha sido de 1 mm (altura de agua de 1 mm en una superficie de 1 metro cuadrado). Así, por ejemplo, si leemos que el día con más lluvia en Sevilla, según los registros, fue el 2 de noviembre de 1997 con 109 litros, estaremos indicando que cayeron aquel lluvioso día del otoño sevillano 109 L/m2 o 109 mm (altura del agua en cada metro cuadrado).

Si construimos un pluviómetro deberemos tener en cuenta que habrá que medir con exactitud el diámetro de la abertura superior colectora expuesta a la precipitación. Así podremos calcular fácilmente su área (el área de un círculo se calcula multiplicando el número pi, aproximadamente 3,14, por el cuadrado del radio). El agua recogida es dirigida a un depósito (en los dispositivos comerciales ya graduado y calibrado) a través de un embudo. La tarea es fácil; si queremos ver cuál ha sido la precipitación en un día, determinamos los mL (o L) recogidos en el depósito (en los pluviómetros comerciales, ya calibrados, la lectura es directa en mm) y mediante una proporción directa, conocida la superficie de captación de precipitación de nuestro pluviómetro, hallamos los litros que se recogerían en un colector de abertura superior igual a 1 m2. El resultado lo expresaremos, como es norma, en L/m2 o mm, unidades equivalentes.


[Pluviómetro de Hellmann de una estación meteorológica escolar: Fuente: PNTIC (MEC)]


¿Qué ocurre si la precipitación es en forma de nieve? Habitualmente se acepta que 1 cm de nieve recién caída equivale a 1 L/m2  (1 mm) de agua líquida, si bien José Miguel Viñas nos aclara oportunamente en su libro Curiosidades meteorológicas  que nuevos y precisos estudios de campo han elevado hasta 1,3 dicha equivalencia, valor que sigue siendo una estimación pues la variedad de nieve es grande, desde la liviana nieve seca (cuya densidad se encuentra entre 0,05 y 0,1 g/cm3; valor este último, recordemos, que es la décima parte de la densidad del agua líquida) hasta la llamada húmeda (con densidad superior a 0,2 g/cm3).

La historia de los pluviómetros es muy dilatada (debido a la importancia de las lluvias, sobre todo en agricultura) y hay que remontarse muchos siglos atrás para encontrar los primeros medidores de precipitación en las lejanas tierras orientales. La primera referencia conocida la hallamos en la India en el siglo IV a.C: "Delante del almacén, un tazón de fuente con su boca tan ancha como un Aratni será fijado como un medidor de lluvia" (véase el interesante artículo "Una historia de pluviómetros", de Ian Strangeways, publicado en la RAM; parte I y parte II). Parece ser que la primera pluviometría moderna realizada en Europa fue llevada a cabo por Benedetto Castelli (1578 - 1643), amigo y discípulo de Galileo Galilei, quien utilizó un vaso en forma de cilindro. Y hasta el mismísimo Robert Hooke (1635 - 1703), uno de los científicos experimentales de mayor relieve en la historia de la ciencia, entre los diversos campos que trató estuvo la pluviometría: construyó un medidor de precipitación para la universidad inglesa de Gresham (1695).

Actualmente se utilizan los pluviómetros Hellmann, diseño de Gustav Johann Georg Hellmann (1854 - 1939), meteorólogo alemán.  El depósito se fija a un pequeño mástil de manera que la abertura superior constituye la boca de un embudo que se encuentra en el interior de una carcasa metálica cilíndrica. El embudo tiene la misión de llevar el agua de lluvia hasta otro depósito inferior. El diseño permite minimizar las indeseables pérdidas por evaporación, que de ser relevantes llevarían a cometer un error por defecto.

Es importante medir la lluvia como fundamental dato meteorológico (junto con la temperatura es la variable de mayor significación para los estudios climáticos). Y, a veces, la lluvia, qué evocadora...



 [Música: Erik Satie; Gnossienne No.1]




[Canta Amancio Prada a Rosalía de Castro]

sábado, 31 de marzo de 2012

La revolución nanotecnológica (pequeña guía audiovisual)



"No es que la nanociencia sea hacer lo mismo pero más chiquito, sino lo clave es que cuando es más chiquito tiene propiedades sustancialmente nuevas y [se presentan] situaciones que son totalmente impredecibles".

(HORACIO PASTAWSKI; físico de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina).


La nanociencia y la nanotecnología, donde se estudia y manipula la materia a una escala minúscula, nanométrica, a nivel atómico y molecular, está suponiendo ya una gigantesca revolución predicha hace más de cincuenta años por el gran físico norteamericano Richard P. Feynman (genio y figura). El singular físico apuntó en una conferencia impartida en 1959 ("There´s plenty of room at the bottom") que la posibilidad de manipular y controlar objetos a muy pequeña escala tendría importantes aplicaciones técnicas. A escala atómica, donde la mecánica cuántica impera, el comportamiento de la materia es muy diferente al de los objetos macroscópicos y eso nos ofrece novedosas rutas para resolver nuestros problemas (como, por ejemplo, atacar de forma más eficaz y selectiva un tumor). Pero cuando Feynman abrió los ojos a la comunidad científica se estaba aún lejos de poder manipular la materia de tan íntima manera.

La nanociencia es pues la ciencia que estudia la materia a una escala muy pequeña. El prefijo nano significa una milmillonésima parte, así un nanómetro (1 nm) será la milmillonésima parte del metro (o millonésima de milímetro), diez elevado a menos nueve metros (0,000 000 001 m, o bien 0,000 001 mm). Cinco átomos alineados vienen a ser un nanómetro. Así, cualquier material o dispositivo de un tamaño comprendido entre 1 nm y 20 nm se considera un producto nanotecnológico. Y un nanomaterial tiene propiedades diferentes. A escala nanométrica cambian las cualidades de los materiales: color, conductividad eléctrica y térmica, magnetismo... Todo un mundo de nuevas posibilidades, que ahora comenzamos a desvelar, se nos abre.

Esta completa presentación del profesor Manuel García-Viñó Sánchez es una buena introducción a la Nanotecnología:





El sueño de Feynman empezó a hacerse realidad en 1981 con el desarrollo del microscopio de efecto túnel (STM, siglas en inglés de Microscopía Túnel de Barrido). Con este sofisticado dispositivo que inventaron dos investigadores de IBM en Suiza se consigue tomar imágenes de superficies a nivel atómico. Pero no sólo se pueden observar los materiales a esta diminuta escala nanométrica sino que la técnica permite la manipulación de los átomos. Los científicos, como si de piezas de un juego de construcción se tratara, manipulan y organizan los átomos de forma que el nanomaterial o el nanodispositivo formado tenga las propiedades deseadas. He aquí la magia de la técnica.

Las aplicaciones ya son realidad unas, y otras se vislumbran. Y los campos son tan diversos como la informática, la medicina, la energía, el medio ambiente o los nuevos materiales con interesantes propiedades. Algunos ejemplos son: pantallas planas de nanotubos de carbono, cremas protectoras contra los rayos ultravioleta con nanopartículas, tratamiento selectivo de tumores con nanopartículas magnéticas, cabezas lectoras de los discos duros con sensor nanométrico (lo que posibilita un aumento muy importante de la densidad de almacenamiento de datos), dispositivos que permitan la liberación controlada de medicamentos, nanotubos de carbono ensamblados que tendrían una gran resistencia mecánica a la tracción, células fotovoltaicas nanotexturizadas (con una textura nanométrica que incremente notablemente el 15 % de eficiencia de las convencionales), pinturas anticorrosión, equipamiento deportivo, etc.

Juan José de Miguel Llorente, profesor del Departamento de Física de la Materia Condensada de la UAM, sostiene que se prevé una producción masiva de los dispositivos nanotecnológicos con unos costes de producción muy bajos. Afirma que "este aspecto económico es algo muy distintivo en la Nanotecnología: por la poca energía que consumen los dispositivos derivados y por la facilidad para situarlos en cualquier punto, se espera que acaben estando presentes en todos los objetos y materiales que nos rodean cotidianamente".  Y, algo que es muy importante, los dispositivos nanotecnológicos producen efectos muy intensos con un consumo muy pequeño de materias primas y de energía, con las consiguientes ventajas para el medio ambiente.

¿Está en marcha una nueva Revolución Industrial?


PEQUEÑA GUÍA AUDIOVISUAL SOBRE NANOCIENCIA Y NANOTECNOLOGÍA:


Nanotecnología - CNYN from naie morales on Vimeo.









También:

- "Nanotecnología" (por Michio Kaku). 


- "Nanociencia y Nanotecnología en la UNAM" (vídeo de introducción de la UNAM).

- "El mundo de abajo a arriba" (REDES; Punset con Harold Kroto, premio Nobel de Química en 1996).

- "Nuevos materiales" (Tres14).

- "Nanotecnología" (audio del programa de divulgación científica de RNE5 A hombros de gigantes, dirigido por Manuel Seara Valero).