miércoles, 9 de marzo de 2011

Velocidad y ahorro energético

Sólo para dos cosas es mejor la velocidad que la lentitud, según el naturalista Joaquín Araújo: para curarse si está uno enfermo; y para morirse si lo está muy, muy mal.


viernes, 4 de marzo de 2011

Mujer y ... científica

El próximo martes, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Por ello dedico hoy esta entrada a destacar el importante papel desempeñado por aquellas científicas pioneras del pasado siglo, cuando ser mujer era un obstáculo, a veces insalvable, para desarrollar ciertas tareas consideradas sólo aptas para hombres. No pocos prejuicios y recelos ante la posibilidad de que una mujer adquiriera mayor prestigio profesional que un hombre estaban fuertemente arraigados todavía en el siglo XX, particularmente en su primera mitad. Recuerdo aquí a una mujer científica, aún viva, galardonada con el Premio Nobel de Medicina: Rosalyn Yalow. El texto pertenece al ensayo inédito Los judíos y la ciencia, escrito en 2002 por mi padre, Fernando Rivero Garrayo (1925 - 2005), quien fue catedrático en la Universidad de Sevilla y un auténtico apasionado de la historia de la ciencia.


[ROSALYN YALOW; imagen procedente de www.aps.org]

La siguiente referencia es a otra mujer Premio Nobel de Medicina, la norteamericana Rosalyn Yalow, de soltera Sussman (n. 1921). Nacida en Nueva York, procede de una familia judía emigrante -ya asentada en Estados Unidos cuando ella nació-, que era de pocos recursos económicos y sin estudios superiores que, no obstante, procuraron dársela a sus dos hijos, un varón y Rosalyn, la menor. Ella, de gran interés, voluntad y capacidad, deseaba ser científica, por lo que durante los estudios medios se dedicó especialmente a las matemáticas y a la química. Al final de la década de los treinta del siglo pasado estudió en un college femenino de Nueva York y se dedicó a la física en la especialidad de física nuclear. Acabó la carrera antes de cumplir los 22 años, dos antes que sus compañeros de estudio. Entonces, debido a la II Guerra Mundial y a ser mujer y judía, tenía pocas perspectivas de encontrar trabajo; sin embargo, pudo colocarse como ayudante en la Escuela de Ingeniería de la universidad de Illinois, siendo la única mujer entre cuatrocientos hombres.

En 1943 se casó con otro compañero judío, Aaron Yalow, que también estudiaba física avanzada. En 1945 trabajó como ingeniero ayudante, y única mujer, en la compañía norteamericana ITT de telecomunicación. En 1946 regresó al college de Nueva York donde había estudiado y se colocó como profesora de física. Rosalyn dejó la docencia en 1950 y se dedicó a la investigación de radioisótopos de importancia médica como colaboradora del doctor Solomon Berson en un hospital de Nueva York e investigó mediante isótopos radiactivos -como el iodo en el tiroides- el metabolismo de las hormonas, principalmente la insulina que originaba anticuerpos al ser inyectada. Este método de cuantificación radioinmunológica de pequeñísimas cantidades de insulina en la sangre, así como de otras sustancias bioquímicas, se hizo en 1959, y tanto Berson como Yalow no quisieron patentarlo y, por lo tanto, sin recibir ninguna compensación económica.


[Radioinmunoensayo. Imagen procedente de www.ehu.es]


Este nuevo método fue digno de recibir el Premio Nobel de Medicina de 1977 en la persona de Rosalyn Yalow -para entonces, Berson había fallecido-, pues según la comisión de concesión de los P.N., el método de radioinmunoensayo (RIA en inglés, "radioinmuno-assay"), que permite detectar mínimas cantidades de sustancias de hasta 10-12 g [picogramo o billonésima parte del gramo], era "un trabajo pionero ... que es el nacimineto de una nueva era de la endocrinología".

Rosalyn era una trabajadora tenaz que creía que se podía simultanear las responsabilidades del hogar -ella tuvo dos hijos- con la investigación científica, para la que, según ella, no basta con el talento si no va acompañado de la constancia, a pesar de las dificultades. R. Yalow ha sido la primera mujer en recibir, en 1977, el premio Lasker de investigación médica básica.



Enlaces de interés (sobre mujeres científicas):

http://www.mujeryciencia.es/

http://www.oei.es/salactsi/Mujercie.pdf

http://www.quimicaweb.net/mujeres_fyq/index.htm

http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/3/usrn/lentiscal/1-cdquimica-tic/HistoriaCiencia/PonenciaMUjeresC.pdf

martes, 1 de marzo de 2011

La amenaza de una gran tormenta solar

[Interacción del viento solar con la magnetosfera de la Tierra:
Imagen procedente de Wikipedia]

Recientemente se hacían eco los medios de comunicación de la amenaza de una próxima tormenta magnética solar, que podría tener graves consecuencias. Así, por ejemplo, en la edición digital del diario ABC la noticia se daba ayer con este titular: "Los científicos alertan de la posibilidad de una tormenta solar "catastrófica". El fenómeno tiene la potencia necesaria para acabar, de un solo golpe, con la tecnología del mundo moderno".

Dicho así resulta de lo más inquietante (para leer el artículo completo de ABC, pínchese aquí).  Manuel Toharia se encargó el pasado domingo en su sección de actualidad científica en No es un día cualquiera (RNE1) de puntualizar oportunamente esta noticia, con palabras tranquilizadoras.

Comenta el maestro de la divulgación científica que el Sol entra en ciclos de máxima actividad cada once años aproximadamente. Ahora nos encontramos en uno de esos momentos. La actividad solar, con sus tormentas magnéticas, podría afectar particularmente a las telecomunicaciones (GPS, móviles, etc.), muy vulnerables a estos fenómenos. Sin embargo, sería algo transitorio, nada que ver con una catástrofe planetaria. Éste, y otros asuntos de interés, son tratados por Toharia en el programa:

Por cierto, las auroras boreales (y australes), bello espectáculo, son consecuencia de las tormentas solares (o del viento solar). Fue Anders Celsius (1701 - 1744), astrónomo sueco inventor de la escala centígrada de temperatura, el primero (en 1733) en relacionar el magnetismo con las luces del norte o auroras boreales. 

Este asunto de las tormentas solares es tratado con rigor científico y cierta profundidad en la última emisión de A Hombros de Gigantes, el programa radiofónico de referencia de divulgación científica (RNE5):

martes, 22 de febrero de 2011

Andaluces en la historia (de la ciencia)

[Augusto Arcimis (1844 - 1910); padre de la meteorología española. Foto: www.aemet.es]

Cuando se aproxima el 28 de febrero, día de Andalucía, me gusta resaltar que  esta meridional tierra española, de cielos limpios y azules y pueblos blancos, de tan intensa historia, no sólo  ha dado grandes artistas sino que en ella también han nacido importantes científicos que han jugado un papel relevante dentro de nuestro país y, algunos, han tenido el reconocimiento internacional. Por ello, quiero traer hoy aquí el artículo que publiqué hace unos años en la Revista Digital de Ciencias del Club Científico Bezmiliana. Comienza así: 

Si preguntamos a nuestros alumnos de bachillerato científico si conocen el nombre de algún pintor andaluz, sin dudar, rápidamente nos darán algunos nombres: Velázquez, Murillo, Picasso, tal vez Julio Romero de Torres o algún otro. Resultado igualmente satisfactorio hallaremos si les pedimos que nos digan algún poeta de nuestra tierra: Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado (alguno puede que mencione también a su hermano Manuel), García Lorca, Alberti, Aleixandre, etc. Sin embargo, se sorprenderán si les decimos que nos indiquen el nombre de algún científico andaluz.  Acaso alguno de ellos, con cierto descaro, se adelante a sus compañeros y afirme con rotundidad: “no hay científicos andaluces”. El experimento arrojará un resultado no mucho más halagüeño si los interrogados son estudiantes universitarios de carreras científicas, o incluso licenciados. ¿Realmente no podemos encontrar en el transcurso de nuestra historia a ningún científico andaluz notable? Ciertamente hemos destacado más en el ámbito artístico, pero ello en absoluto significa que en Andalucía no se haya desarrollado una labor científica de interés, con ciertos momentos históricos nada desdeñables (pensemos por ejemplo en al-Andalus o en el esplendor del siglo XVI, tras el descubrimiento del Nuevo Mundo). Creemos conveniente pues dedicar unas líneas al respecto, señalando de forma concisa la aportación de algunos de nuestros sabios e investigadores.    

Comencemos por la Bética romana. El pensador estoico hispanolatino Séneca (Córdoba, siglo I d.C.) no sólo escribió importantes tratados de filosofía moral, sino, como nos ha enseñado López Piñero, debemos considerar también su contribución científica, contenida fundamentalmente en sus Quaestiones naturales, donde se abordan temas físicos, astronómicos, meteorológicos y geológicos (destacable es su descripción de los terremotos y los volcanes, así como, basándose en observaciones propias, su defensa del carácter de cuerpos celestes de los cometas, en contradicción con las teorías de Aristóteles, quien consideraba el cielo inmutable). Del siglo I es asimismo Columela, natural de Cádiz. En su memorable obra, con doce partes, De re rustica, hace una muy detallada exposición de la agronomía de la época, con abundante información práctica: condiciones de los terrenos, plantaciones de las diferentes especies, sus cuidados, enfermedades, etc. Tuvo gran influencia en la agricultura posterior, particularmente en la de al-Andalus y la de la España cristiana medieval.

    En el período visigótico mencionaremos a San Isidoro de Sevilla, arzobispo de esta ciudad, que nació en Cartagena hacia el año 560 y murió en el 636, autor de algunos textos de temática científica, entre ellos un compendio de cosmología que dedicó al rey visigodo Sisebuto (De la naturaleza de las cosas), que fue su discípulo y escribió sobre los eclipses. No obstante, la principal contribución de San Isidoro es su monumental diccionario enciclopédico titulado Etimologías, dividido en veinte partes, algunas de las cuales versan sobre matemáticas, astronomía, medicina, anatomía humana, zoología, geografía, meteorología, geología, mineralogía, botánica y agricultura. Si bien son conocimientos tomados de otros autores y los asuntos son tratados sucintamente y de forma poco crítica, San Isidoro de Sevilla compiló en sus Etimologías el saber clásico, ejerciendo su obra una enorme influencia posterior; fue el libro más difundido durante gran parte de la Edad Media.

[Para leer el artículo completo, pínchese aquí]

No mencioné en aquel artículo al farmacéutico sevillano, afincado en Cádiz, Augusto Arcimís, considerado el fundador de la meteorología profesional en España, quien desarrolló una labor pionera en nuestro país. Sin duda, su periplo por Europa tuvo trascendental influencia en su modo de pensar, libre y crítico. Realizó asimismo una notable labor en astronomía y astrofísica, particularmente en espectroscopía, con reconocimiento internacional (especialmente en Italia e Inglaterra). En 2010 se cumplió el centenario de su muerte. Léase el interesante artículo Augusto Arcimís, padre de la meteorología española, de Alejandro Polanco.


[Página del libro Meteorología, de Augusto Arcimís (manuales Soler); principios del siglo XX. Imagen procedente de www,meteored.com]


Otros artículos mios en la Revista Digital de Ciencias del Club Científico Bezmiliana:

- Una misteriosa ecuación en el cementerio (sobre L. Boltzmann).

- La ciencia en la literatura.

- Matemática ficción en internet.

domingo, 20 de febrero de 2011

Debatiendo sobre la contaminación atmosférica

[Impactante imagen de la boina de contaminación sobre Madrid. 
Imagen procedente de www.ecologiaverde.com]

Hace diez días los niveles de contaminación en nuestras grandes ciudades, castigadas por la polución del intenso tráfico, alcanzaron valores preocupantes, que alertaron a todos. Contaminación atmosférica, especialmente de partículas procedentes de motores diesel y de óxidos de nitrógeno (NO, que se oxida a NO2 y HNO3 en contacto con la humedad atmosférica, provocando la corrosiva lluvia ácida), derivada directamente de las emisiones de los motores de combustión de los transportes, la mayoría vehículos privados. La boina de contaminación ha sido particularmente visible en Madrid, aunque también se ha visto afectada Barcelona y, en menor medida, Valencia. La persistencia del potente anticiclón invernal ha favorecido el fenómeno. Las altas presiones producen la subsidencia o descenso de aire que dificulta la dispersión de los contaminantes (actuando como una tapadera que impide la ventilación), dando como resultado la caracteristica boina nociva de gases y partículas.

Recupero la interesante tertulia del pasado 12 de febrero en el programa de RNE1, No es un día cualquiera (tantas veces recomendado aquí), sobre la contaminación. En ella, tres tertulianos de lujo: Manuel Toharia, José Miguel Viñas y el doctor Enrique Vivas, habituales colaboradores del programa de Pepa Fernández. Los dos primeros, físicos y divulgadores, el tercero, alergólogo. Hablan de la contaminación atmosférica de nuestras ciudades, de los gases emitidos por los automóviles, de los óxidos de nitrógeno, del nocivo ozono troposférico (en la estratosfera, en cambio, es un escudo protector contra la radiación ultravioleta más peligrosa), de la poco conocida contaminación interior de nuestras vivendas, de los efectos en la salud (las partículas procedentes de los motores diesel, el NO2 y el O3 ,ozono, están ocasionando nuevos problemas de alergia que están superponiéndose o suplantando a las clásicas afecciones respiratorias derivadas de la contaminación urbana) e incluso de la contaminación lumínica. Y Manuel Toharia, que lleva muchos años preocupándose por estos temas, apunta un hecho relevante y muy pocas veces denunciado: la contaminación proveniente de las partículas de neumáticos, los cuales sufren un desgaste continuo, aumentado por los malos hábitos en la conducción, que libera finos fragmentos al aire que respiramos.

La actualidad científica comentada por Manuel Toharia

[Manuel Toharia]

¿Quién mejor que Manuel Toharia para comentarnos la actualidad científica?
De entre los excelentes y amenos contenidos de No es un día cualquiera selecciono también (ya lo hice con Joaquín Araújo) el espacio de Manuel Toharia, veterano maestro de la divulgación, en el que, con claridad y rigor, nos comenta las últimas noticias de la ciencia. Aprendamos con él.

Crónicas de la naturaleza

[Joaquín Araújo]

Para el goce de los amantes de la naturaleza, entre los que me incluyo, creo una etiqueta, "Crónicas de la naturaleza", con los podcasts de la sección de ecoconsultas del naturalista Joaquín Araújo en el magnífico programa de RNE1 No es un día cualquiera (tan bien conducido por Pepa Fernández). Siempre que pueda traeré a El devenir de la ciencia este espacio sobre la ecología y la naturaleza, de modo que sea fácilmente accesible para todos los seguidores de este blog, particularmente para los más remotos. Espero que os guste.

sábado, 12 de febrero de 2011

Ciencia para los pobres. Pilar Mateo y su lucha contra el mal de Chagas.


Es realmente vergonzoso que en el denominado primer mundo sepamos tan poco de esa enfermedad que afecta a buena parte de América Latina y que es conocida como "el mal de Chagas" (enfermedad de Chagas-Mazza). Particularmente triste es su gran desconocimiento en España, por lo que nos toca. Quien escribe tampoco había oído hablar del mal de Chagas hasta hace un año; fue gracias al interesante artículo que dedicó al asunto Carlos Javier Galán en su blog "La nota discordante" (para leerlo, pínchese aquí). 

No debe extrañarnos, aunque nos cause la máxima indignación, pues afecta la enfermedad a poblaciones pobres de ciertos países americanos. Es un mal de los pobres, de los más pobres, de quienes viven en unas condiciones lamentables. Y eso parece que no preocupa demasiado al primer mundo. Afortunadamente, siempre hay alguien que está dispuesto a sacrificar muchas cosas para ayudar a los más necesitados, pero requiere el apoyo de los gobiernos, y de nuestra movilización como ciudadanos de una sociedad que, a pesar de todo, podemos considerar próspera y hasta privilegiada.

La enfermedad de Chagas (tripanosomiasis americana) es una enfermedad parasitaria tropical provocada por un protozoo flagelado: Trypanosoma cruzi.

[ Imagen de Trypanosoma cruzi. Foto: Ciencianet]

El nombre cruzi del parásito se lo puso el médico brasileño Carlos Chagas en honor de su colega y amigo Oswaldo Cruz (1872 - 1917). Este último creó un instituto de investigaciones médicas en Río de Janeiro. Precisamente allí Carlos J. Ribeiro das Chagas (1879 - 1934) realizó su tesis doctoral sobre la hematología de la malaria y, unos años después, en 1909, descubrió la tripanosomiasis americana, haciendo un trabajo sin precedentes, pues describió la enfermedad de forma completa, desde el agente patógeno (un protozoo flagelado parásito) a las manifestaciones clínicas, pasando por su vector (un insecto hematófago, un chupasangre nocturno). Sugirió asimismo con acierto que el armadillo era el reservorio natural del parásito. Por si ello fuera poco realizó un exhaustivo estudio epidemiológico de la enfermedad (describió veintisiete casos agudos y llevó a cabo más de un centenar de autopsias a pacientes que sufrieron el mal de forma crónica). Vemos aquí una notable diferencia con los descubrimientos del agente causante de la malaria, de su vector y del ciclo vital completo del parásito, donde el mérito se distribuye entre varios científicos de relieve.
[Carlos Chagas. Foto: Wikipedia]

No podemos olvidar al médico argentino Salvador Mazza (1886 - 1946), quien dedicó buena parte de su vida y energías al estudio y la lucha contra la tripanosomiasis americana, centrándose en el combate contra el vector, el insecto vampiro, denunciando que para controlar la expansión de la enfermedad descrita por Chagas era esencial cambiar las nefastas condiciones higiénicas, educativas y económicas de las zonas rurales más pobres, pues sus insalubres viviendas (humildes chozas) eran también la morada de la chinche transmisora del parásito. Parece ser que el buen doctor argentino falleció víctima de la enfermedad a la que había dedicado su vida, pues le sorprendió fatalmente un infarto de miocardio en 1946, muy posiblemente como consecuencia de la tripanosomiasis americana en su forma crónica, mientras participaba en un congreso médico en Monterrey (México). El director de cine Juan Bautista Stagnaro rindió tributo a Salvador Mazza en la película Casas de fuego (1995).

El mal de Chagas presenta una forma aguda, volviéndose frecuentemente crónica sin manifestarse los síntomas durante años, hasta que surgen problemas cardíacos (miocardiopatía) y digestivos (intestinales). No es fácil conocer con exactitud las cifras de afectados por esta enfermedad endémica americana, pero se estima en más de 15 millones de personas al año, muriendo varias decenas de miles (tal vez unas 50. 000), en su mayoría pobres de zonas rurales. Cifras que hablan por sí solas y no nos pueden dejar indiferentes.  

Ya advirtió el doctor Mazza en las primeras décadas del siglo XX que la lucha debía centrarse en el transmisor de la enfermedad (ligado a las malsanas condiciones de vida de la población rural americana). Normalmente el vector es el Triatoma infestans, insecto hematófago  nocturno de la familia de los redúvidos. Estos miserables chupasangre son conocidos con diferentes nombres, como vinchuca, barbeiro, chinche besucona y otros.




  [La "vinchuca", vector del parásito del mal de Chagas.


Este hematófago pica a su víctima para alimentarse de su sangre y transmite el protozoo parásito de la enfermedad de Chagas, que se aloja en su intestino, cuando defeca encima de la picadura.

Doblemente esperanzador es el trabajo de la investigadora valenciana Pilar Mateo, doctora en Ciencias Químicas y especialista en pinturas.  Por un lado, por las posibilidades que se abren para poder atajar el mal de Chagas con el mecanismo de acción contra la vinchuca diseñado por la científica española; por otro, por la esperanza que supone que haya investigadores que pongan todo su empeño, sacrificando muchas cosas, en beneficio de los que más lo necesitan, aquellos que cuentan muy poco para los gobiernos. Una ciencia al servicio de los pobres es una ciencia heróica, con mayúsculas.

 El ingenio y la sensibilidad de Pilar Mateo son prueba fehaciente de que la denostada Química puede estar, y lo está, al servicio de la humanidad, del bienestar de todos, incluidos los pobres. Esta investigadora ha desarrollado la técnica de microencapsulación polimérica, consistente en la aplicación de una pintura que contiene microcápsulas con biocidas en bajas dosis, de manera que el principio activo, un insecticida en el caso del mal de Chagas, se va liberando lentamente a través de la pintura, de forma inocua para los niños y las personas en general. Desconozco la efectividad real de la técnica pero parece que es un método con importantes ventajas, como la citada. En cualquier caso, las autoridades deberían mostrar el máximo interés por él.

Afirma Pilar Mateo, que conoce de muy primera mano la enfermedad, en su web que "el mal de Chagas no es más que una tapadera de una realidad que nadie quiere ver, que es la pobreza". Y añade:
"La mayoría de las enfermedades por las que se sufre y se muere en los países del Sur, fueron resueltas hace muchos años en el Norte. Sabemos pues cómo hacerlo, por lo que nos encontramos con la obligación de pasar a la acción y eso supone poner todo el conocimiento al servicio de este objetivo.
[...]
Junto a la Ciencia es necesario que haya una movilización social que permita conocer a los verdaderos protagonistas de este combate.
Solo se conseguirá erradicar las enfermedades si hay control vectorial, control clínico, formación en higiene y salud, viviendas dignas y sanas, y por descontado una gran movilización social".

Dejo aquí el podcast de Siluetas, el excelente programa de entrevistas de RNE1 (¿hay alguno mejor?), en el que Manuel Ventero mantiene una amable y jugosa charla con Pilar Mateo. Una hora sin desperdicio, no se la pierdan:







Revelador este pequeño fragmento de la película Casas de fuego, sobre la labor desarrollada por el médico argentino Salvador Mazza en los años 20 del pasado siglo para erradicar el mal de Chagas:




sábado, 29 de enero de 2011

Galileo, Murillo y "Eppur si muove". Historia (probable) de una frase célebre

[Galileo ante el tribunal de la Inquisición]

Eppur si muove, "sin embargo se mueve". ¿Frase apócrifa o realmente pronunciada por Galileo?

Durante largo tiempo se extendió la leyenda de que Galileo Galilei (1564 - 1642)  había pronunciado, murmurando, con la tozudez propia del científico que se niega a aceptar aquellos principios dogmáticos no validados por la experiencia y la observación rigurosas, estas palabras retadoras tras retractarse del heliocentrismo copernicano (según el cual la Tierra, como el resto de los planetas, gira, se mueve, alrededor del Sol) ante el tribunal de la Inquisición que le condenó en 1633. Pero parece poco probable que el sabio de Pisa se arriesgara a ser oído por el Santo Oficio, cuando finalmente había cedido a la presión y había abjurado en los términos que ésta estableció.

El acontecimiento desencadenante del juicio contra Galileo en 1633 fue la publicación de una obra considerada una provocación: el Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, ptolemaico y copernicano (1632). El polémico libro, escrito en lengua vernácula en vez de en latín, es un diálogo entre un copernicano, un aristotélico-ptolemaico y un juez imparcial. Galileo, sin embargo, no es, no puede ser, ecuánime y toma claro partido por la tesis copernicana, burlándose implícitamente de la inconsistencia del geocentrismo. Y ello a pesar de que la condición fundamental que se la había puesto a Galileo para la publicación de su Diálogo era que debía tratar el heliocentrismo copernicano como una mera hipótesis y nunca como una teoría verdadera. Para colmo, algunos vieron reflejado en Simplicio, el mediocre defensor de las teorías aristotélico-ptolemaicas, al propio papa Urbano VIII. Así, ante tal panorama, no es de extrañar que el papa se viera ofendido por Galileo y que la actuación de la Santa Inquisición no se hiciera esperar, siendo convocado el autor del Diálogo a los tribunales unos meses después.

 [Urbano VIII, papa]

En el convento dominicano de Santa María sopra Minerva de Roma Galileo es condenado a finales de junio de 1633 a prisión perpetua, aunque le es conmutada la pena por arresto domiciliario de por vida. Antes de su cumplimiento Galileo pasa una temporada en el palacio arzobispal de Siena, custodiado y protegido por su amigo el arzobispo Ascanio Piccolomini (1590 - 1671). 

Pues bien, según Stillman Drake, autor de Galileo at work. His Scientific Biography (Dover Phoenix Editions, New York, 2003, reimpresión de la primera edición de The University of Chicago Press, 1978), el "eppur si muove" pudo haberlo pronunciado el autor del Diálogo justo antes de abandonar el palacio del arzobispo Piccolomini a finales de 1633; acaso en el momento de despedirse de su amigo y anfitrión, justo antes de subir al carruaje que habría de llevarle a su casa de Arcetri, cerca de Florencia, donde permanecería recluido a perpetuidad para cumplir su condena. Ciertamente no sabemos si fue así pero esta versión es sin duda más probable que la popular, en la cual Galileo habría murmurado agriamente el eppur si muove desafiante tras su abjuración ante el tribunal de la Inquisición.

Pero, ¿hay algún hecho que apoye la hipótesis de que la célebre frase pudo haber sido pronunciada por Galileo a su amigo Ascanio Piccolomini? No hay nada aclaratorio, aunque hallamos una interesante pista que nos podría conducir a la familia Piccolomini a través del pincel del pintor sevillano del barroco Bartolomé Estebán Murillo (1617 - 1682).

[Autorretrato de Bartolomé E. Murillo, 1672 - 75]

En 1911 acontece un sorprendente hallazgo. Nos lo narra Stillman Drake en su libro Galileo at work. Una familia belga, propietaria de una pintura en la que presumiblemente se representa a Galileo en los calabozos de la Inquisición, ordena la restauración del cuadro. Dicha pintura fechada en 164(?) (posiblemente 1643) es atribuida al joven Murillo o, tal vez, a algún pintor de su círculo establecido en la corte. Cuando fue retirada la pintura del marco para su limpieza se comprobó que el lienzo era de mayor tamaño del que se suponía, habiendo sido doblado excesivamente por detrás cuando fue enmarcado (¿por qué?, ¿se pretendía ocultar algo?). En la pintura aparece el prisionero (Galileo) señalando a una de las paredes del calabozo y, al desplegarse el lienzo completamente, aparecieron en un extremo las palabras "eppur si muove", escritas sobre el muro indicado por el reo, que tantos años habían permanecido ocultas.
Según Drake el cuadro pudo haber sido encargado a Murillo (u otro pintor instalado en la corte) por Octavio Piccolomini (1600 - 1656), militar al servicio de España y hermano del arzobispo de Siena y amigo de Galileo, Ascanio Piccolomini, quien a la sazón se encontraba en Madrid. Octavio Piccolomini sería conocedor de la frase supuestamente pronunciada por Galileo al despedirse de su amable anfitrión, el arzobispo de Siena (no obstante, creemos, también pudo haber sido una invención de Octavio Piccolomini o de su hermano el arzobispo con la intención de rendir justo tributo, a modo de escueta vindicación, al sabio de Pisa, quien decididamente se atrevió a defender la teoría heliocéntrica). El cuadro sería pues un homenaje a la insigne figura de Galileo tras su muerte en Arcetri a comienzos de 1642. Así, según Stillman Drake, la familia Piccolomini habría tenido conocimiento de las palabras de Galileo, "eppur si muove", que guardó en secreto, valioso arcano, y no hizo públicas hasta después de su muerte para preservar la seguridad del gran sabio, tenaz defensor del copernicanismo.

 [Octavio Piccolomini, Collezione Luca Cristini; imagen procedente de www.esacademic.com]

La célebre frase ha sido considerada frecuentemente como apócrifa, nacida un siglo después del fallecimiento de Galileo. Y es que el eppur si muove aparece impreso por vez primera en The Italian Library (Londres, 1757) del viajero, escritor y crítico italiano Giuseppe Baretti (1719 - 1789). 

[Giuseppe Baretti; imagen procedente de http://es.wikipedia.org]

Baretti escribió: "En el momento en que fue puesto en libertad [Galileo], miró al cielo y luego al suelo y, dando un pisotón, en actitud contemplativa dijo: "Eppur si muove" ". De aquí deduce Drake que, como Galileo no fue puesto nunca en libertad, el momento de pronunciar la frase bien pudo haber sido cuando al sabio se le permite abandonar la custodia del arzobispo de Siena, Ascanio Piccolomini, a finales de 1633 para cumplir la condena en su casa de Arcetri. Por tanto, las famosas palabras no habrían sido una invención de Baretti, sino que ya fueron atribuidas a Galileo un siglo antes, como demuestra la pintura atribuida a Murillo (de 1643) que contiene la frase heliocentrista. Baretti fue secretario de la Real Academia de Pintura en Londres. ¿Acaso el crítico italiano conocía la existencia del cuadro español en el que se ocultaba el eppur si muove? Es posible. Tal vez tuvo acceso a la historia del encargo de la pintura, con la frase en ella, hecho por la familia Piccolomini. Posteriormente a la publicación de la obra de Giuseppe Baretti las palabras atribuidas a Galileo aparecieron en otras y adquirieron gran difusión.

Respecto a que la pintura con Galileo en el calabozo sea de Murillo presenta dudas. Entre otras cosas porque no hay evidencias de que el pintor sevillano estuviera en Madrid en 1642-43, aunque se ha escrito (primero Palomino y luego Ceán Bermúdez) que el joven pintor viajó a la corte en 1642, donde habría conocido a Velázquez. En el supuesto, no confirmado hasta la fecha, de que Murillo estuviera en Madrid en 1642-43 bien es posible que hubiera recibido el encargo de Octavio Piccolomini, una pintura dedicada al padre de la ciencia moderna con el eppur si muove como tributo a aquel revolucionario del conocimiento (que pretendió destruir los pilares del bello templo de los saberes especulativos  para sustituirlos por unos nuevos, sólidos, basados en la observación y la experimentación).

Apuntaré asimismo que consulté sobre este asunto al prestigioso profesor Enrique Valdivieso, catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Sevilla, y éste (que atentamente me contestó, lo cual le agradezco públicamente) no tenía noticia alguna del cuadro de Galileo en el calabozo señalando la célebre frase escrita en un muro, atribuido al joven Murillo, lo que me lleva a pensar que dicha obra debe ser de algún otro pintor de la época, acaso del entorno del sevillano.

Eppur si muove, "sin embargo se mueve" (la Tierra se mueve alrededor del astro rey como un planeta más). Frase apócrifa atribuida a Galileo o real, pero, en cualquier caso, quedó registrada para la historia al poco de la muerte del gran científico (aunque fue sacada a la luz a mediados del siglo XVIII, popularizándose posteriormente) y, como se descubrió en 1911, pudo salir, por encargo de la familia Piccolomini, del pincel de un pintor español.


Nota: Muy interesante, aunque no apto para todos los gustos, es el disco "Eppur si muove", dedicado a Galileo Galilei, de la banda alemana Haggard. Para ver unos vídeos con su música pínchese aquí. Imposible quedarse indiferente.



PS: ¡EUREKA! He aquí el cuadro de Galileo que tal vez pintó el sevillano MURILLO: http://brunelleschi.imss.fi.it/itineraries/gallery/TheTrial_34565.html

jueves, 20 de enero de 2011

2011: vindicación de la Química

"La necesidad de apoyar la enseñanza de la Química en la práctica ha sido llevada por algunos a la exageración, porque el alumno, engolfado en muchos y a veces muy complicados experimentos, no tiene tiempo para reflexionar sobre ellos. La Química es una ciencia experimental, esto es, tanto práctica como ciencia, y esta última empieza al aplicar los resultados de la práctica a la formación de conceptos y conclusiones."

[Del Prólogo de Elementos de Química; GUILLERMO (WILHELM) OSTWALD, traducción del alemán por el profesor Modesto Bargalló; Gustavo Gili Ed., Barcelona, 1917. "Obra escrita para los Centros de Enseñanza Secundaria y para los principiantes que hayan de estudiar privadamente la Química"]


Interesantes estas palabras, para la reflexión y el debate, del célebre químico Wilhelm Ostwald, escritas un siglo atrás, y qué curiosa la traducción del inolvidable profesor Bargalló cuando utiliza la palabra "engolfado" para referirse al alumno enfrascado haciendo experimentos sin comprender bien la esencia de lo que practica. Y es que la experimentación no debe ser un mero entretenimiento para la motivación de los jóvenes, sino un potente instrumento de comprensión y aprendizaje.

Con estas palabras de Ostwald, recogidas en un texto de 1917, he querido comenzar esta entrada dedicada a la celebración del "Año Internacional de la Química" en este 2011 que comenzamos. No es de extrañar que la UNESCO y la IUPAC hayan liderado esta iniciativa ya que esta ciencia, como todas las ciencias, necesita de una buena cantera de jóvenes ilusionados para convertirse en los profesionales, investigadores  y profesores del futuro, es decir, en las piezas del motor de progreso de las naciones.

En el caso particular de la ciencia química se hace aún más necesaria su reivindicación y difusión pues goza de muy mala prensa, tanto en la opinión pública (contaminación, aditivos alimentarios de extraña y sospechosa composición, riesgo de accidentes, guerra química, plaguicidas tóxicos, ...) como en los estudiantes (disciplina dura y difícil, repleta de conceptos y fórmulas de oscuro significado). Incluso es mal vista por otros científicos que, despectivamente, consideran a los químicos como una suerte de cocineros un tanto más refinados. Llamativa la frase del fisiólogo húngaro Albert Szent-Györgyi (1893 - 1986), investigador de la respiración celular y del ácido ascórbico (ese antioxidante de vital importancia) o vitamina C, Premio Nobel en 1937, quien no tuvo reparos en afirmar irónicamente que "si pidieras a un químico que averiguase qué es una dinamo, primero la disolvería en ácido clorhídrico" (citado en Diccionario de citas científicas. La cosecha de una mirada serena; Alan L. Mackay; CSIC-Ediciones de la Torre; Madrid, 1992).

Así, el lema de la celebración es "Química: nuestra vida, nuestro futuro" y se pretende divulgar el importante papel desempeñado por esta ciencia para mejorar nuestro bienestar y calidad de vida (nuevos materiales, tejidos, fármacos, control de la calidad del aire y de las aguas, restauración de obras de arte, toxicología, conservación de alimentos, investigación de crímenes, etc., etc.). Asimismo se pretende destacar los logros de la Química a lo largo de la historia, desde las antiguas técnicas de curtido de pieles o metalúrgicas hasta los más recientes avances, pasando por el triunfo de la química moderna, cuantitativa y precisa, en el siglo XVIII, con Lavoisier a la cabeza (la suya la cortaron los ignorantes y envidiosos), y el esplendoroso siglo XIX, cuando triunfa la teoría atómica, se explican las reacciones químicas en términos atómico-moleculares, se descubre la ley periódica (base de la ordenación de los elementos) y se ramifica la química en subdisciplinas como la inorgánica, la orgánica o la química física (ya que el volumen de descubrimientos  lo requiere).

 [Imagen de Avogadro (1776 - 1856), quien enunció su famosa hipótesis en 1811
hace ahora 200 años; procedente de la web aquí enlazada]

La química es la ciencia experimental que estudia las sustancias, su composición y estructura, sus propiedades y transformaciones de unas en otras (las reacciones químicas). Es la ciencia de la síntesis y el análisis, cualitativo y cuantitativo, de sustancias. Nos permite, verbigracia, sintetizar complejos principios activos con una función terapéutica altamente específica (tras el estudio de sutiles mecanismos de síntesis), o, tal vez, determinar el contenido en metales pesados en concentraciones de ppm o inferiores en una muestra de agua empleando un sofisticado instrumental analítico.

Se dice que se ha elegido 2011 como "Año Internacional de la Química" por su coincidencia con el centenario de la concesión del Premio Nobel de Química a Marie Curie, incansable y sacrificada mujer investigadora en tiempos difíciles  (en 1911, por su descubrimiento del radio y del polonio), y, también, por cumplirse el centenario de la fundación de la International Association of Chemical Societies, cuya sucesora es la IUPAC.

Dejo aquí la muy interesante entrevista, de unos treinta minutos, realizada al químico, investigador y divulgador, Bernardo Herradón en el recomendable programa de RNE5 "A hombros de gigantes" (dirigido por Manuel Seara), con motivo de esta sustanciosa celebración:

ENLACES DE INTERÉS:
- "Los avances de la Química" (blog de Bernardo Herradón).
-"Etimología de química".

CUATRO QUIMIOLECTURAS PARA 2011:

- Lavoisier y el misterio del quinto elemento. LUCA NOVELLI. Ed. Editex; Madrid, 2009. Para niños de últimos cursos de Primaria y adolescentes. Lectura agradable en clave de humor. Texto y cómic.


- El hierro se volvió oro. Historia de la Química. EDUARDO AVERBUJ. Mondadori. Colección Questio-Montena Aula; Madrid, 1988. Para jóvenes, particularmente estudiantes de Secundaria. Desconozco si hay una edición más reciente (sería una verdadera lástima que no la hubiera, dado su gran interés).

- Historia de la Química. WILLIAM H. BROCK. Alianza Editorial (Ciencia y Tecnología); Madrid, 1998. Para universitarios. Una incompleta historia de la química en la que se tratan con rigor los temas. Imprescindible.

- El Sistema Periódico. PRIMO LEVI. Ed. El Aleph; Barcelona, 2004. Literatura, ficción y realidad, por el químico y escritor italiano de origen judío Primo Levi, superviviente de los campos de concentración. Reseña aquí.


Y no debe uno perderse el programa que dedicó Tres14 (RTVE) a la Química. En la introducción se nos invita a disfrutarlo con estas palabras:

"Este mundo sería más aburrido sin la Química. Y no sólo porque nos perderíamos las películas con científicos diabólicos en laboratorios llenos de vasos humeantes. También porque nos quedaríamos sin un arte fundamental, el de enlazar átomos y moléculas. En la tabla periódica hay poco más de un centenar de elementos que se pueden combinar de forma casi infinita y así pueden surgir las más de 100.000 moléculas que hay en el cuerpo humano o los 900 compuestos que le dan aroma a un buen vino. El reto es crear nuevas combinaciones para solucionar problemas".

miércoles, 19 de enero de 2011

Para no perdérselos

Para no perdérselos son los dos últimos artículos del profesor Lozano Leyva y del lúcido y perspicaz matemático y escritor Carlo Frabetti, respectivamente,  en "La ciencia es la única noticia", el blog de ciencias del diario Público (que tantas veces hemos recomendado).

Columnas las suyas, estas últimas y habitualmente el resto, sin desperdicio, que nos abren los ojos y nos hacen reflexionar, favoreciendo el debate y la aportación de todo tipo de comentarios de los lectores. 

No se las pierda ...

Las otras ciencias (de Manuel Lozano Leyva).

Ciencia y prosperidad (de Carlo Frabetti).

Debate profundo con un toque de humor.

jueves, 13 de enero de 2011

En Diario de Sevilla

Si queréis leer el reportaje sobre "El devenir de la ciencia" (este modesto blog que tiene, entre otros objetivos, el de hermanar la ciencia con el resto de la cultura) en Diario de Sevilla pinchad aquí.

jueves, 6 de enero de 2011

La muerte del emperador


[Palacio de Carlos V en Yuste; en primer plano el estanque. Imagen procedente de

Partimos del pintoresco y encantador pueblecito de Garganta la Olla, en la cacereña comarca de La Vera, con rumbo, ascendiendo por la empinada carretera, al monasterio de Yuste. Con la niebla apenas vislumbrábamos el bello paisaje, salpicado de pequeñas cascadas de enérgica y cristalina agua. En un claro del robledal, que poblaba de pardas hojas el suelo invernal, apareció el monasterio de Yuste.

Sabíamos que allí se había retirado, buscando la tranquilidad y belleza del paraje, el emperador Carlos V a comienzos de 1557 tras su abdicación en Felipe II, su hijo. Allí, poco después, murió el rey. Éste había mandado construir un pequeño y austero palacio junto al monasterio de los Jerónimos de Yuste. Mientras esperábamos en la puerta del palacio para entrar me apoyé en la barandilla del amplio balcón y me quedé un rato contemplando cómo caían suavemente las gotas de lluvia sobre el estanque del jardín, formando pequeñas ondas. 

Sin embargo, nos contó el guía, no llegó el emperador a vivir allí ni un par de años, pues antes le sobrevino la muerte, no por la gota (vimos el sillón con reposapiés plegables, artefacto ad hoc para su mal), sino por el paludismo, confirmándose las sospechas en este sentido con el análisis del dedo meñique de Carlos V realizado recientemente. Esto, dado mi interés por esta enfermedad, me llamó poderosamente la atención. Al parecer un mosquito infectado del género Anopheles debió picar al monarca. En las aguas de los estanques de palacio debían proliferar los mosquitos. De las aguas estancadas de uno de ellos (diseñados por el ingeniero Juanelo Turriano) provendría el mortal insecto que actuó de vector de la enfermedad que padeció Carlos V (Carlos I de España) en el verano de 1558. A finales de septiembre de ese año, tras sufrir epidosios febriles y un debilitamiento extremo, el emperador falleció en su cama del palacio-monasterio de Yuste, en una habitación ya severamente enlutada por la muerte de la madre del emperador, la reina Juana I de Castilla, unos años antes.

En esta época nada cierto se sabía de la etiología de las fiebres intermitentes y, en consecuencia, tampoco había unas pautas de tratamiento específicas que tuvieran el respaldo de todos los médicos. No obstante, dado que todavía no se tenían noticias en el Viejo Continente de las cualidades febrífugas de la quina, que utilizaban los indígenas americanos (no comenzaron a utilizarla los  colonizadores y religiosos españoles hasta la primera mitad del siglo XVII), lo habitual era recurrir al empleo de eméticos (sustancias que provocan el vómito) y sangrías (los médicos seguían las enseñanzas de Hipócrates y Galeno, particularmente la teoría de los cuatro humores) para corregir el desequilibrio humoral.

Sobre este asunto he encontrado un muy interesante artículo ("El final de Carlos V: el paludismo y su dedo meñique", en el recomendable blog "España Eterna"):

http://espanaeterna.blogspot.com/2010/12/el-final-de-carlos-v-el-paludismo-y-su.html

Otras entradas sobre la malaria o paludismo en "El devenir de la Ciencia":

http://devenirdelaciencia.blogspot.com/2009/10/manuel-elkin-patarroyo-o-el-compromiso.html

http://devenirdelaciencia.blogspot.com/2009/05/en-busqueda-de-una-vacuna-eficaz-contra.html

http://devenirdelaciencia.blogspot.com/2010/11/la-malaria-de-roger-casement.html

http://devenirdelaciencia.blogspot.com/2009/12/charlando-sobre-el-arbol-de-la-quina.html

sábado, 1 de enero de 2011

Feliz 2011 y que no decaiga la cultura





En 2011 comienza una década que posiblemente, a pesar de las crisis (económica y de valores, ambas muy relacionadas, si no es que son lo mismo), nos depare importantes sorpresas científicas, y culturales. Deseo a todos los amigos de "El devenir de la ciencia" (y a los lectores casuales) un feliz 2011 (es decir, con numerosos momentos felices y de paz interior) y que soplen vientos favorables en esta década que ya ha comenzado.

Os dejo las campanadas, singularísimas, de la 2 (la segunda cadena de TVE, ese oasis cultural televisivo) y los recuerdos de gente tan interesante como Eduard Punset o Juan Carlos Ortega, entre otros.

http://www.rtve.es/television/campanadas-la2/

PS: Muy interesante el artículo (y los comentarios de los seguidores del blog "La ciencia es la única noticia", del diario Público) del escritor y matemático Carlo Frabetti, 2011, en el que se nos habla de los números primos, esos (sólo divisibles por sí mismos y la unidad) que siempre suscitan nuestro interés y curiosidad. Y es que el año que comenzamos es primo.