jueves, 21 de mayo de 2009

Educación para la salud (por Walt Disney)

Ya hicimos referencia al pequeño, e interesante, documental de animación de Disney sobre la protección y lucha contra los mosquitos del género Anopheles, transmisores de la malaria, de 1943 ("The winged scourge").
Hemos encontrado otros documentales, entretenidos y muy recomendables, de Disney sobre educación para la salud, todos ellos de los años 40. Nos han gustado especialmente:
- "The unseen enemy" (sobre esos enemigos invisibles que son los microorganismos patógenos), de 1945.
- "Planning for good eating" (consejos para una alimentación saludable y equilibrada), también de 1945.
Asimismo, acaso algo menos atractivos, podemos ver en youtube "Cleanliness brings health" (1944) y "The story of menstruation" (1946).
Ya de otro asunto, la matemática, hemos hallado un documental de animación de 1959 que nadie debería perderse, menos aún los que odian la más formal de las ciencias (no es nuestro caso): "Donald in Mathmagic Land" (en tres partes). Lo hemos incluido en nuestra sección de vídeos.
Una manera excelente de aprender ciencias y, también, de mejorar algo nuestro conocimiento de la lengua de John Dalton (y de todos los científicos de hoy).

viernes, 15 de mayo de 2009

En búsqueda de una vacuna eficaz contra la malaria

[Imagen: ciclo vital de Plasmodium falciparum, el protozoo parásito cusante de la malaria con fiebres tercianas malignas; procedente de www.luc.edu]
En una entrada anterior de "El devenir de la Ciencia" presentábamos unos interesantes vídeos sobre la malaria o paludismo y nos preguntábamos si la SPf66, la vacuna antimalárica de Manuel Patarroyo, sería una auténtica "inyección de esperanza" para combatir esta terrible enfermedad que azota cruelmente a las regiones más pobres del planeta. Nuestra lectura del capítulo "La malaria: retos para la ciencia y la cooperación internacional" (Malaria, varios autores, Biblioteca Nacional de España, 2009), de Pedro L. Alonso, director del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (Hospital Clinic, Universidad de Barcelona) e investigador de la malaria en África (Mozambique), nos ha aclarado muchas dudas.
Pedro L. Alonso señala que, sin descuidar el avance en la lucha contra los mosquitos vectores de la enfermedad, en el desarrollo de medicamentos antimaláricos eficaces y en el diseño de medidas profilácticas adecuadas, el objetivo primordial y gran reto científico en la lucha contra el paludismo sigue siendo el desarrollo de una vacuna definitiva. La complejidad del parásito y su ciclo vital hacen que la consecución del gran objetivo se resista desde hace años.
En principio, se pretende hallar una vacuna contra la malaria que sea capaz de inmunizar a los niños y bebés de zonas endémicas. En este sentido, puntualiza Alonso, la vacuna RTS,S ASO2D (formada a partir una proteína del esporozoito del Plasmodium) constituye la esperanza con más posibilidades de éxito (al menos parcial). Pedro L. Alonso nos advierte claramente que aunque hay otros candidatos a vacuna basados en antígenos "no hay que olvidar que en el pasado alternativas originalmente muy esperanzadoras resultaron finalmente no muy eficaces, como fue el caso de la vacuna SPf66 desarrollada por Manuel Patarroyo, que generó esperanza tras unos resultados iniciales positivos que sin embargo no fueron replicables en distintos lugares, y que no consiguió inducir inmunidad protectora en recién nacidos africanos, el principal grupo diana de una vacuna que se pretenda usar en África".

(Nota: En el Instituto de Educación Secundaria V Centenario de Sevilla hemos desarrollado con alumnos de ESO un proyecto divulgativo, titulado "El Quinto es Ciencia: Monardes, Cobo y Mutis", que hemos presentado en la VII Feria de la Ciencia de Sevilla; este proyecto nos ha llevado a aprender muchos aspectos fascinantes de estos tres naturalistas andaluces que investigaron, entre otras cosas, la flora del Nuevo Mundo y sus aplicaciones medicinales, así como de la quina, la quinina y la malaria. De esta manera nuestros jóvenes investigadores-divulgadores han descubierto cuestiones de la ciencia y de su historia que difícilmente hubieran conocido de otra manera)

jueves, 7 de mayo de 2009

Un pequeño paseo científico por París


[Foto: fuente dedicada a Cuvier, de 1840; procedente de http://launay.org]
Mi reciente viaje a París me ha permitido pasear por calles y animados bulevares de muy sugerentes nombres (Pasteur, Arago, Cassini, Buffon, Linné, etc.) y contemplar algunos edificios históricos de intenso sabor científico. Y es que París, como no podía ser de otra manera, no es sólo una de las ciudades del mundo con una mayor concentración de monumentos, muchos de ellos realmente deslumbrantes, sino que hay edificios del máximo interés para los amantes de la ciencia. Hagamos un rápido y sucinto recorrido por algunos de ellos (no todos tuve la suerte de ver, pues las economías modestas no pueden permitirse una estancia prolongada, como la hermosa ciudad del Sena merece).
1. Conservatoire des Arts et Métiers. De gran interés para los amantes de la técnica.
2. Collège de France. Situado en el Barrio Latino, frente a la Sorbona. Institución docente de gran prestigio, fundada en 1520. Fue conocido como el "Colegio de las Tres Lenguas", pues allí se enseñaba el latín, el griego y el hebreo. En el Collège de France fueron profesores científicos de tanto relieve como Bernard, Berthelot, Cuvier, Frédéric Joliot-Curie o Langevin.
3. Jardin des Plantes. El jardín botánico, próximo a la estación de Austerlitz y al Sena, incluye también un Museo de Historia Natural (paseando por la rue Buffon podemos contemplar, a través de los ventanales, esqueletos de animales de otros tiempos). Junto al jardín botánico, en la esquina de la rue Linné con Cuvier, nos sorprende gratamente la fuente dedicada a Cuvier, el gran naturalista francés de finales del siglo XVIII y principios del XIX, padre de la Paleontología y de la Anatomía comparada. La bella fontaine, de estilo neoclásico, tiene un singular encanto, adquiriendo los animales un protagonismo especial, con león y cocodrilo incluidos. Una "pequeña joya" no muy conocida que alegrará a los amantes de la naturaleza en su paseo por la gigantesca y monumental urbe.


[Foto: observatorio astronómico de Paris, con la estatua de Le Verrier, quien fuera director del observatorio a mediados del siglo XIX; Le Verrier, fue capaz de prever la existencia de un planeta (Neptuno) más allá de Urano, estudiando precisamente las anomalías de la órbita del planeta que descubriera William Herschel en 1781 y, además, indicar con gran exactitud dónde debía buscarse. La predicción de Le Verrier, de extraordinaria belleza científica, confirmaba la teoría de la gravitación de Newton; descubrimiento sin precedentes en la Astronomía. Procedencia de la foto: www.mitadmissions,org]
4. Observatoire. El Observatorio Astronómico de París fue construido entre 1667 y 1672 y posee dos características torres octogonales (en ellas debió inspirarse José Celestino Mutis para el observatorio de Santa Fe de Bogotá, el primero de América). Surgió como complemento de la Academia de las Ciencias, de esa misma época. En sus 125 primeros años de existencia estuvo dirigido por los Cassini. Merece la pena visitarlo, para después bajar a los jardines y palacio de Luxembourg. Poco antes de llegar a los preciosos jardines, si nos fijamos bien, podremos ver la Facultad de Farmacia, con una estatua de Vauquelin, descubridor del cromo a finales del XVIII.
5. Palais de la Découverte. Este Palacio de los Descubrimientos constituye el ala oeste del Grand Palais y con toda seguridad merece la pena su visita, que nosotros no pudimos hacer.
6. Musée Pasteur. Pocos lugares tienen tanto interés para la ciencia como el Instituto Pasteur. El museo se encuentra en el número 25 de la rue du Docteur Roux. Un busto del eximio químico y microbiológo francés preside la entrada. En el sótano del museo se encuentran los restos de Pasteur, en una capilla de inspiración bizantina.
7. Sorbonne. La Sorbona es un imponente edificio y, sin duda alguna, la más curiosa de las universidades (allí fueron profesores los Curie). Tiene sus orígenes en el siglo XIII como un colegio de Teología para estudiantes con pocos recursos económicos. Además de los matrimonios Curie y Joliot-Curie, también Pasteur enseñó entre sus históricas paredes.

[Foto: torre de St-Jacques, en cuya base se encuentra una estatua de Pascal; procedente de www.welcometoparis.it]
8. Tour St-Jacques. La torre de Santiago se alza alegremente en mitad de un bonito y céntrico jardín. Formaba parte de una iglesia que era punto de encuentro de los peregrinos que se disponían a realizar el Camino de Santiago. Hoy sólo queda la torre gótica, de algo más de cincuenta metros de altura, donde Blaise Pascal hizo experimentos para estudiar la variación de la presión atmosférica con la altitud, a mediados del siglo XVII. Según hemos leído, bajo ella fue enterrado el alquimista medieval Nicolas Flamel, aunque una leyenda afirma que realmente nunca murió y hay quienes, en diferentes épocas, se han atrevido a afirmar que lo han visto por las calles de París (!). Los alquimistas siempre fueron manantial de curiosas e inverosímiles historias.
Un brevísimo paseo por el París de la ciencia. Intentaré profundizar algo más en otro momento. ¿Qué recomendaciones sugiere el lector? Sin duda, me he dejado mucho por comentar. Pido disculpas; y animo a los comentarios.


sábado, 25 de abril de 2009

Pío Baroja, hoy, y siempre

Casualmente, hoy, buscando unos documentos, me he topado con la carta que envié a La aventura de la Historia en 2006, y que amablemente publicó la revista, con motivo del 50º aniversario de la muerte del inolvidable novelista vasco, Pío Baroja. Quiero compartir ahora con los lectores y amigos de "El devenir de la Ciencia" un párrafo de aquella carta de gratos recuerdos. Siempre he admirado a Pío Baroja, aquel médico que decidió muy tempranamente abandonar la profesión para escribir.
"Hoy he recordado todas aquellas horas que disfruté leyendo en mi juventud a Baroja. Quizás, gracias a él, germinó en mí la semilla de la lectura. De la novela, pero también de la filosofía (huella imborrable me dejó El árbol de la ciencia). Pío Baroja siempre tuvo inclinación y curiosidad por los asuntos filosóficos (lector de Kant, Nietzsche, debelador de filosofías, y de Schopenhauer, quien tenía para él "el atractivo de ser un consejero chusco y divertido", entre otros) y científicos. La formación científica de Baroja se ve reflejada en sus obras y eso me gustaba sobremanera (Paradox, rey, el simpático cuento La vida de los átomos, ...). Cuando en estos años de juventud me acercaba a una librería para adquirir algún ejemplar con el que hacer más llevadero el largo estío, finalmente siempre elegía una obra de Baroja".
Filosofía, ciencia, aventura, rebeldía. Magníficos ingredientes.
"No sé claramente lo que es ser nihilista. Supongo que será, principalmente, ser escéptico. Yo no lo soy. Creo en el trabajo del hombre, creo en el valor de la ciencia y de la razón, creo también en la verdad de la literatura y del arte, naturalmente relativa y humana", denunció en cierta ocasión.
[Foto: Pío Baroja; procedente de www.ucm.es)]

jueves, 23 de abril de 2009

"Día sin libro"


Deberíamos ser voraces lectores todo el año y celebrar un "Día sin libro" para descansar de tanto "negro sobre blanco", de tanta palabra escrita. Pero es justamente al revés, en esta sociedad cinética, de prisas brownianas (caóticas, que no nos llevan a ninguna parte), donde casi nadie tiene tiempo (o dice no tenerlo) para leer un rato al día sosegadamente, acontece justamente al contrario: 364 días sin lectura y en uno solo, el "Día del libro", el 23 de abril, nos recuerdan que debemos leer y nos cae un aguacero (tal vez con granizo) de recomendaciones literarias.
Al menos esparamos que este señalado "Día del libro" sirva para que los que leen poco (o nada) se motiven en alguna medida para acercarse a las librerías y bibliotecas (lugares que para uno tienen un especialísimo encanto, a pesar de que tampoco uno dispone de la tranquilidad necesaria para leer tantos tesoros impresos, ahogado en este imperio de la celeridad). Esperando pues motivar hacemos hoy unas recomendaciones en "El devenir de la Ciencia".
Nos sumamos a las sugerencias del diario El Mundo, que recomienda "una selección de las mejores obras de divulgación publicadas este año". "Diez lecturas para saber de ciencia" que son, según el diario El Mundo las que siguen: Autobiografía (Charles Darwin, Laetoli; "la vida de Charles Darwin, contada por sí mismo, sin mutilaciones"); H2O. Una biografía del agua (Philip Ball, Turner; "la molécula del agua en todas sus manifestaciones, desde la química a su papel para la vida"); La cultura humana (Jesús Mosterín, Espasa; "un tratado que disecciona todas las facetas culturales de nuestro tiempo"); La inteligencia ecológica (Daniel Goleman, Kairos; "el autor del concepto de inteligencia emocional enseña ahora a respetar el entorno"); Por qué somos como somos (Eduardo Punset, Aguilar; "una obra en la que se da respuesta científica a una pregunta filosófica"); El hombre desnudo (Desmond Morris, Planeta; "olvidado durante décadas, Morris atribuye al macho humano ser el motor de la Civilización"); Astronáutica (Giles Sparrow, Akal; "una historia de la larga carrera humana para salir al espacio"); Física de lo imposible (Michio Kaku, Debate; "un accesible repaso a las últimas teorías del cosmos y a sus inagotables posibilidades futuras"); Historia de la Astronomía (Couper y Henbest, Paidós; "de las supersticiones del pasado a los últimos descubrimientos"); y Corazón y mente (Fuster y Rojas Marcos, Planeta-Espasa; "un manual informativo de gran utilidad para tener una vida más sana y feliz").
Pero en "El devenir de la Ciencia" queremos hacer una recomendación especial. La editorial Berenice acaba de publicar Experimento en autobiografía, de H. G. Wells, traducida por Antonio Rivero Taravillo, al que conocemos bien, quien suele resolver impecablemente los más complicados problemas de traducción literaria. Aunque el poeta y traductor nos dice que es una "obra de más de siete centenares de páginas, con cartas e ilustraciones y un Wells muy vívido en el testimonio de anécdotas pero espeso en la exposición de ideas", no nos cabe duda de que, tomada con paciencia, debe ser una lectura jugosa y de interés. Recordemos que el autor de La máquina del tiempo, El hombre invisible, La guerra de los mundos, Los primeros hombres en la Luna, y tantos otros títulos, estudió Ciencias Naturales en el Royal College of Science londinense y poseía la formación científica suficiente para abordar con acierto el nada fácil género de la ciencia-ficción, en el que fue pionero.
Y qué mejor colofón que esta cita de Wells: "La historia se está convirtiendo cada vez más en una carrera entre educación y catástrofe" (citado por Federico Mayor el 8 de febrero de 1990 y recogido en "Diccionario de citas científicas", de Alan L. Mackay, CSIC-Ed. de la Torre, Madrid, 1992).

lunes, 20 de abril de 2009

La vacuna antimalárica SPF-66 de Manuel Patarroyo: ¿Una inyección de esperanza?


El interés por el árbol de la quina y la quinina (el alcaloide febrífugo y antimalárico que la corteza del "árbol de las calenturas" posee como tesoro) me llevó al interés por la malaria, enfermedad contagiosa de la cual desconocía casi todo (el causante, el vector, los síntomas, el tratamiento, su incidencia en el mundo y el elevadísimo número de muertes que produce en nuestro planeta cada año).
En entradas anteriores de "El devenir de la Ciencia" incluía enlaces a vídeos sobre esta terrible enfermedad. No quiero dejar de recomendar aquí tres vídeos, "Sobre la malaria o paludismo", en los que se denuncia la gravedad del problema y se nos presenta la vacuna del colombiano Manuel E. Patarroyo (SPF-66) como una auténtica inyección de esperanza. El asunto de la vacuna contra la malaria ha generado polémicas, que no sabemos hasta qué punto son de carácter científico o simplemente económico.
Para ver los vídeos pínchese aquí: 1, 2 y 3.
[Imagen de cabecera: mapa en el que aparecen en naranja los países con riesgo de transmisión de la malaria; procedente de www.mex.ops-oms.org]

El mosquito Anopheles (enemigo público nº 1)

Parece que hubo algún problema en el enlace de la entrada anterior ("Malaria") al sorprendente vídeo de Disney sobre la prevención de la malaria, o lo que es lo mismo, la lucha sin cuartel contra los mosquitos Anopheles, transmisores o vectores de esta enfermedad contagiosa causada por cuatro especies de Plasmodium (protozoos parásitos). Se trataba de un corto realizado por Walt Disney durante la Segunda Guerra Mundial (en 1943), de excelente originalidad y calidad, titulado "The winged scourge", en el cual los siete enanitos son la particularísima brigada antimosquito. Es un vídeo muy didáctico e interesante. Para verlo pínchese aquí. No obstante, si no se efectúa el enlace correctamente puede buscarse en youtube tecleando "The winged scourge".

domingo, 19 de abril de 2009

Malaria


He tenido la suerte de poder realizar una escapada fugaz a Madrid para visitar las exposiciones sobre Mutis (en el Real Jardín Botánico) y sobre la malaria (en la Biblioteca Nacional), esa terrible enfermedad que causa estragos en las regiones tropicales menos favorecidas. Ambas son interesantísimas y, desde luego, no me han defraudado (la tortura del viaje en autobús ha valido la pena).
Recomiendo hoy en "El devenir de la ciencia" algunos vídeos en youtube sobre la malaria (o paludismo):
- "The winged scourge" (película de Disney).
- "Malaria" (en español).
[Imagen: de la exposición "Malaria", procedente de www.bne.es. Más información sobre la exposición en www.bne.es/esp/actividades/malaria.htm. La exposición puede visitarse en la Biblioteca Nacional hasta el 7 de junio de 2009]

miércoles, 15 de abril de 2009

La naturaleza en abril


Nos ha sorprendido gratísimamente el suplemento "Natura" del diario El Mundo, que no conocíamos (se publica el segundo martes de cada mes). Dicho suplemento posee el premio PANDA 2008, concedido por WWF, a la mejor publicación ambiental en prensa escrita.
En el número 35 (del martes 14 de abril de 2009), entre otros interesantes artículos y reportajes, podemos leer Cuando los aromas cantan, muy recomendable, de Joaquín Araújo, veterano estudioso, y defensor a ultranza (como no podía ser de otra manera) de la naturaleza y del medio ambiente. Tan infatigable divulgador concluye su artículo con estas poéticas palabras (propias de quien no sólo observa la naturaleza que le rodea sino que, al mismo tiempo, la ama y se emociona con ella, con una sensibilidad epidérmica que nace de las entrañas ):
"Este mes [abril] es como dos amantes abrazándose por primera vez. Abre el apetito hacia lo mejor. ¿Cómo no calificar así a estas avalanchas de colores, trinos, chubascos, perfumes, deseos y estrenos? ¡Hasta el cielo está en celo!"
Urge pues dejar el teclado y marchar a la verde y florida dehesa ... (o al urbano parque).
[Joaquín Araújo, www.joaquinaraujo.com, además de autor de numerosos libros y artículos, es colaborador habitual del galardonado programa radiofónico "No es un día cualquiera", de RNE1 (www.noes.rne.es), donde tenemos la suerte de escucharle los domingos algo después de las diez de la mañana, mientras saboreamos un buen café con una tostada suavemente regada con zumo de oliva; ¿no es mala elección, verdad?
El índice del suplemento "Natura" lo hallamos en Internet, así como el artículo completo de Araújo al que hemos hecho mención]

domingo, 12 de abril de 2009

El gen centenario


(Foto: W. Johannsen en una conferencia; Biblioteca Real de Copenhague. Fuente: www.wjc.ku.dk)
En Elemente der exacten Erblichkeitslehre (1909), "Elementos de la teoría científica de la herencia", del botánico danés Wilhelm Ludvig Johannsen (1857 - 1927), se introdujo por primera vez el término "gen", hace pues cien años. También allí hacía Johannsen la distinción (aunque posteriormente fue necesario modificar su definición), esencial, entre genotipo y fenotipo (material genético particular de un organismo o su conjunto de genes el primero; manifestación de sus características el segundo).
En 1909 Johannsen propuso el término gen, como unidad hereditaria de los seres vivos, en sustitución de "pangene" (de Hugo de Vries). Afirmaba Johannsen que el nuevo término que proponía estaba completamente libre de toda hipótesis.
Según nos explica Robert Olby, de la universidad de Leeds, la definición de gen de Johannsen sirvió de base para la distinción entre genotipo y fenotipo pero, sin embargo, carecía de base material y "realmente, su pensamiento estaba más próximo a Aristóteles (384 - 322 a.C.) que al materialismo moderno, por su concepción de los genes como elementos de la potencialidad del organismo" (Diccionario de historia de la ciencia, p. 263; Bynum, Browne y Porter; Ed. Herder, Barcelona, 1986).
Poco después, los trabajos de Morgan y otros genetistas pondrían de manifiesto el carácter material de los genes, al identificarlos como segmentos de cromosomas; el gen dejaba de ser por tanto una mera unidad abstracta.
[Algunos artículos relacionados de interés en Internet:

miércoles, 8 de abril de 2009

Dos exposiciones imprescindibles en Madrid


(Imagen: ciclo vital del Plasmodium vivax, uno de los causantes de la malaria en humanos; procedente de http://iescarin.educa.aragon.es)
(Imagen: lámina de una Cinchona, cuya corteza, la quina, fue utilizada durante siglos como eficaz febrífugo y antimalárico; procedente de www.uv.es/IHCD/)
Pueden visitarse en Madrid dos exposiciones de indiscutible interés para los amantes de la ciencia y de la historia: "Malaria", en la Biblioteca Nacional de España (hasta el 7 de junio de 2009), y "Mutis al natural. Ciencia y arte en el Nuevo Reino de Granada", en el Real Jardín Botánico de Madrid (hasta el 24 de mayo de 2009). Ambas exposiciones guardan íntima relación, pues no olvidemos que el gran sabio naturalista hispano-colombiano dedicó buena parte de su tiempo al estudio de las diferentes especies del género Cinchona, dado su extraordinario valor como remedio contra la temida malaria.
La exposición "Malaria" consta de las secciones: "Fiebres intermitentes"; "La quinina"; "Descubrimiento del parásito y el vector"; "Estrategias de lucha"; y "Las campañas antipalúdicas españolas". Más información en Internet.
En la exposición "Mutis al natural" se exhiben 131 piezas (españolas y colombianas), que incluyen láminas, objetos y documentos originales, y que se organizan en diez secciones temáticas: "Mutis y la Ilustración gaditana (1732 - 1757)"; "Mutis y la Ilustración madrileña (1757 - 1760)";"Por la ruta de las Indias en busca de Madrid (1760 - 1770)"; "El naturalista sacerdote-empresario-minero (1770 - 1783)"; "Sebastián José López Ruiz y su comisión en Santafé de Bogotá (1778 - 1783)"; "La Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada de José Celestino Mutis (1783 - 1790)"; "La etapa de Mutis en Santafé y sus últimos años (1791 - 1808)"; "El legado de Mutis (1778 - 1783)"; "El tesoro artístico de la Expedición Botánica"; y "Pintores para el Reino". Más información en Internet.

martes, 7 de abril de 2009

Consejos de San Isidoro a un maestro


"Aprende lo que desconoces, no vengas a ser inútil doctor; sé primero alumno, después doctor; consigue el nombre de maestro cultivando las disciplinas; el bien que oyeres, apréndelo; el bien que aprendieres, enséñalo; no abandones el esfuerzo de aprender y de enseñar. La ciencia que por el oído percibes derrámala por la boca. Agranda en ti aún más la sabiduría compartiéndola con otros; sea tanto más abundante la doctrina, cuanto más participada. La sabiduría se engrandece esparciéndola, disminuye reservándose; la ciencia se hace más patente al darse y cuanto más se extiende más abunda".
Magníficos consejos de San Isidoro de Sevilla (c. 560 - 636). De Sinonimorum, lib. II.
[Imagen: modelo de escultura de San Isidoro, elaborada en yeso en 1891; Biblioteca Nacional de España; autor: José de Alcoverro (1835 - 1908). Imagen procedente de www.bne.es]

domingo, 5 de abril de 2009

Es Semana Santa


Es Semana Santa en Sevilla. Y el paso del Cristo de la Fundación (Hermandad de Los Negritos) aguarda, en la capilla de Los Ángeles, a que lleguen las tres de la tarde del Jueves Santo, cuando se abran las puertas de la iglesia de la calle Recaredo. Esperamos, con cierto nerviosismo, tan señalado momento.
(Vídeo del Stmo. Cristo de la Fundación)
[Imagen del cristo, muerto en la cruz, que tallara Andrés de Ocampo en 1622, procedente de www.elnazareno.info, escoltado por los cuatro inconfundibles faroles de caoba]

miércoles, 1 de abril de 2009

Las sondas lunares Lunik (50 aniversario)


(Imagen: Sputnik, el primer satélite artificial; procedente de www.etsu.edu)

El 4 de octubre de 1957 se puso en órbita alrededor de la Tierra el primer satélite artificial: el Sputnik 1; una esfera, con cuatro antenas emisoras, de 58 cm de diámetro y 86,3 kg de masa, que describía órbitas alrededor de nuestro planeta a una altura de 900 km. Pero no fueron los norteamericanos quienes lograron el hito, sino los soviéticos, que tomaron ventaja (tras la segunda guerra mundial los Estados Unidos y la Unión Soviética se plantearon la posibilidad de colocar un satélite en órbita, y se pusieron a ello). Así, con la puesta en órbita del Sputnik 1 (que en la lengua de Lomonosov significa precisamente satélite) se inicia la carrera espacial, con una fortísima competencia entre las dos potencias.
Mi padre (Fernando Rivero Garrayo), en las Memorias que escribió cuando ya estaba enfermo, hace referencia al magno acontecimiento que, dada su curiosidad intelectual, debió seguir por prensa con el mayor interés:
"En el año 1957 ocurrieron dos hechos, que no me afectaron en absoluto, pero sí tuvieron su relativa importancia. Uno es el lanzamiento el 4 de octubre del primer satélite artificial, el "Sputnik" de los rusos. Fue una verdadera sorpresa para todos, pues nadie esperaba esto. Recuerdo que esas vacaciones de Navidad [mi padre estaba entonces destinado como profesor en Melilla] la pasamos en Madrid, adonde recientemente se había trasladado mi padre para que mi hermano Enrique ingresara en la Escuela de Ingenieros de Telecomunicación, y vimos, o creímos ver, un puntillo luminoso que, según había anunciado la prensa, era el famoso Sputnik; éste fue el comienzo de la era espacial y la pugna técnica en ésta de Rusia y los Estados Unidos. El otro suceso fue la guerra de Ifni, colonia española en el occidente africano, contra los marroquíes, que duró pocos meses, pero que afectó a la población española en pequeño grado, pero algo más en Melilla, por la cercanía de la frontera marroquí".
Los norteamericanos sienten herido su orgullo y se proponen responder a los soviéticos rápidamente. Así, el 6 de diciembre de 1957 es la fecha finalmente señalada para el lanzamiento del satélite artificial de los Estados Unidos; se trata de un artefacto de 16 cm de diámetro que no llevaba ningún instrumento. Pero, acaso por la precipitación en culminar el proyecto, el intento es un desastre: dos segundos después del despegue, el cohete que lo debía transportar al espacio explota.
Antes, el 3 de noviembre, la Unión Soviética volvió a dar un mazazo a los norteamericanos al poner en órbita el Sputnik 2, satélite que llevaba un viajero muy especial, la perra más famosa de la historia, Laika, el primer ser vivo puesto en el espacio.
Los Estados Unidos, no obstante, consiguen dar réplica a los soviéticos en 1958. El año comienza con la puesta en órbita del primer satélite norteamericano, el Explorer 1, que permite descubrir los cinturones de radiación de Van Allen. Tras dos lanzamientos fallidos de satélites, se logran poner en órbita el Explorer 3 y el Vanguard 1 en el mes de marzo. Este último es el primero que utiliza baterías solares para obtener la energía eléctrica necesaria para el satélite. La investigación aeroespacial norteamericana sigue cosechando éxitos en 1958 al lanzar la sonda Pioneer 1, que logra alejarse de la Tierra casi 114.000 km (11 de octubre), una tercera parte de la distancia que nos separa de la Luna. Por si ello fuera poco, el año concluye con la puesta en funcionamiento del primer satélite de telecomunicaciones, el SCORE, que en la noche de Navidad transmite un mensaje del presidente Eisenhower. Es fácilmente imaginable el golpe de efecto propagandístico que esto debió suponer.
En 1959, hace 50 años, la atención iba a estar puesta en la Luna, y los protagonistas volvían a ser los soviéticos, que no querían perder terreno e ir siguiendo la estela dejada por sus rivales americanos. Se trataba de anticiparse y "dar más fuerte".
De esta manera, comienzan a lanzarse las sondas Lunik (desarrolladas por el científico S. Koroliov) con el objetivo puesto en nuestro satélite natural, la argéntea Luna. El 2 de enero es lanzada la primera sonda lunar de la serie, Lunik 1. Por vez primera se logra superar la velocidad de escape (11,26 km/s, necesaria para escapar de la atracción gravitatoria terrestre). Sin embargo, se apartó bastante de la Luna, pasando a una distancia de 5600 km y a una velocidad muy elevada, de manera que cayó bajo la acción del poderoso campo gravitatorio del Sol y comenzó a orbitar alrededor del astro rey, nuestra estrella. Así, hace medio siglo, Lunik 1 pasó de ser la primera sonda lunar a convertirse en el primer "asteroide artificial".


(Imagen: sello ruso de la sonda lunar Lunik 3; procedente de www.stamprussia.com)

Mas los soviéticos no cesaron en su empeño, se jugaban mucho en su carrera espacial con la otra potencia mundial. El 12 de septiembre de 1959 es lanzado Lunik 2 que sí logra alcanzar su objetivo, la Luna, tras un viaje por el espacio de 34 horas; es la primera vez que un objeto construido por el hombre alcanza otro astro.
Los singulares acontecimientos, lejos de colmar la satisfacción de los científicos y políticos soviéticos, prosiguen casi sin solución de continuidad, uno tras otro, marcando hitos. Memorable es también el lanzamiento de la sonda Lunik 3, enviada a nuestro satélite el 4 de octubre de ese magnífico 1959 (justamente un par de años después de la puesta en órbita del primer satélite artificial, el mencionado Sputnik 1). ¿Cuál fue en esta ocasión la hazaña científica alcanzada? Pues ni más ni menos que la toma de la primera fotografía de la cara oculta de la Luna (para desgracia de los más románticos). Lunik 3 voló alrededor de la Luna tomando fotos durante cuarenta minutos desde unos 65.000 km de distancia de la superficie de nuestro satélite. Las fotografías, aunque borrosas, pudieron mostrar cómo la hasta entonces misteriosa cara oculta de la Luna tenía abundantes cráteres, como el hemisferio visible desde la Tierra, pero carecía de los mares tan característicos de la otra cara.
No terminó aquí tampoco la serie de las sondas Lunik, pues la última fue Lunik 24, que alunizó el 18 de agosto de 1976 (quien escribe era un niño de diez años) en un punto de la superficie lunar de coordenadas 12,25 ºN y 62,20 ºE. Trajo del suelo lunar 170 gramos de aquella tierra.
Esperamos que este granito de arena que aportamos hoy en "El devenir de la Ciencia" al Año Internacional de la Astronomía haya interesado al lector.