Historia de la ciencia. Curiosidades científicas. Actualidad científica. Cultura.
miércoles, 4 de enero de 2023
miércoles, 15 de diciembre de 2021
Platino, wolframio y vanadio: elementos descubiertos por españoles
No son muchos los que conocen que en la Tabla Periódica de los elementos químicos hay tres que fueron descubiertos por científicos españoles: platino (Pt), volframio o wolframio (W) y vanadio (V). Todos ellos metales de importantes aplicaciones. Así, por ejemplo, el platino es un metal precioso más denso que el plomo y el oro que es usado como catalizador; el estratégico volframio (conocido también como tungsteno) tiene el punto de fusión más elevado de todos los metales, superando los 3400 ºC, y es empleado en la fabricación de aceros de gran resistencia y dureza; el vanadio es un componente de ciertos aceros especiales y un óxido de vanadio (el pentaóxido, V2O5) es usado como catalizador en la producción de ácido sulfúrico. Sus descubridores fueron Antonio de Ulloa (1716 – 1795), los hermanos Fausto (1755 – 1833) y Juan José de Elhuyar (1754 – 1796), y Andrés del Río (1764 – 1849), respectivamente.
El
sevillano Ulloa, marino y científico, participó en la expedición geodésica hispanofrancesa
al ecuador en 1735 con el objetivo principal de hacer importantes mediciones de
un arco de meridiano (se trataba de dilucidar si la Tierra estaba achatada por
los polos o por el ecuador). En territorios de lo que hoy en día es Colombia descubrió
un nuevo metal, que llamó platina del Pinto (haciendo alusión a la semejanza de
aspecto del metal, posteriormente llamado platino, con la plata y al hecho de haberlo
hallado en el río Pinto).
Por su parte, los hermanos de Elhuyar aislaron en 1783 a partir del mineral wolframita un botón metálico (primero obtuvieron el ácido, que fue sometido a una reducción con carbón vegetal), correspondiente a un nuevo elemento: el volframio.
Andrés
Manuel del Río se trasladó a México en 1794 para ejercer como profesor de la
Escuela de Minas de aquel lugar. En 1801 del Río descubrió el vanadio
analizando un "plomo pardo de Zimapán". Inicialmente lo llamó
pancromio y, posteriormente, eritronio, debido al color rojo de sus sales; sin
embargo, por influencia de otros químicos, se apoderó de él la desconfianza y
durante algún tiempo creyó que en realidad era cromo. Así, el sueco Sefstroem,
analizando un mineral de hierro en 1831, (re)descubrió el eritronio, al que
llamó vanadio (en referencia a una importante diosa de la mitología nórdica). El
químico alemán Wöhler (célebre por su síntesis de la urea) fue quien comprobó
que el "plomo pardo de Zimapán" no contenía cromo, sino vanadio.
¿Quién
dijo que los españoles no hemos hecho nada importante en la ciencia?
martes, 4 de mayo de 2021
Aproximación a los orígenes de la ciencia química en España
A comienzos del siglo XVIII se publicaba en España una importante obra de química médica, que no solo aportaba conocimientos farmacéuticos novedosos sino que suponía un enérgico impulso a la enseñanza y divulgación en nuestro país de la química moderna (la cual, varias décadas atrás, venía desarrollándose ya en Europa, con Francia y el Reino Unido a la cabeza). Un saber químico que conducía, dado su método experimental, a la eclosión de una nueva disciplina: la ciencia química (alejada ya por completo del confuso y esotérico conocimiento alquímico de siglos anteriores).
La obra a la que nos estamos refiriendo es la Palestra
pharmaceutica, chymico-galenica, del farmacéutico iatroquímico Félix Palacios y Bayá, libro ciertamente
novedoso y polémico en la España de la época. ¿Qué aporta la obra de
Félix Palacios? ¿Cuál es el contexto polémico en el que surge?
Lo explico en este artículo publicado hace ya unos años en El rincón de la ciencia:
La Química a la palestra. Una aproximación a los orígenes de la ciencia
química en España.
miércoles, 16 de diciembre de 2020
Poético planetario
Os dejo aquí estos poemas de juventud de Antonio Rivero Taravillo, poeta e hijo de un enamorado de la física, para que los disfrutéis estos días próximos al solsticio de invierno. En ellos, "al final del horizonte", "casi en el olvido", está Plutón, que el autor estudió como planeta de pleno derecho, antes de ser catalogado como planeta enano de nuestro sistema solar. Una gozada:
MERCURIO
Te desdoblas como un Jano
en auroras y ponientes
ocultándote a las lentes
que te pretenden en vano.
Diminuto como un grano
al lado de Faetón,
soportas su gran calor
en cualquiera de tus fases,
no importa mucho que pases
más cerca o lejos del Sol.
VENUS
Estrella tú de la tarde,
estrella de la mañana,
redonda y clara manzana
asada, que quema y arde
haciendo de brillo alarde
aunque velada por nubes.
No sabemos si hay querubes
o demonios en tu suelo;
rotando estás en el cielo,
alto infierno al que te subes.
TIERRA
Con indudable ironía
la Madre Naturaleza
dispuso que en tu corteza
viviera una raza impía
a la que no importaría,
trastocando tu fortuna,
dejarte como la Luna:
baldío y árido yermo.
Para ese linaje enfermo
no hay esperanza ninguna.
MARTE
Donde acaba el anteojo
se me encara tu figura
de guerrero que en la altura
viste de bélico rojo.
Te escudriña, ansioso, el ojo
por notar tus espectrales
canales, que no son tales:
son la imagen confundida
de quien sueña con que hay vida
en tus cráteres y eriales.
JÚPITER
Oh tú, grande entre los grandes,
rostro de dios jaspeado,
a mis ojos ha llegado
la luz dorada que expandes.
De América eres los Andes,
de Asia el sagrado Himalaya,
ves desde tu alta atalaya
tu dominio, emperador.
Tu órbita es firme, señor,
tu pulso nunca desmaya.
SATURNO
Grueso balón achatado
siempre en continuo ajetreo,
girar te vio Galileo
de pulseras rodeado.
Toro trigueño enjoyado,
tus satélites novillos
—rojos, grises, amarillos—
pacen contigo en rebaño
mientras luces todo el año
tus refulgentes anillos.
URANO
Te tomaron por cometa
hace apenas dos centurias,
pero fueron sólo injurias,
pues eres recio planeta
que giras en la ruleta
de este casino solar.
Por ti resuelvo apostar,
mágico número siete,
y busco, loco, un cohete
que a ti me quiera llevar.
NEPTUNO
Verde color macilento
cubre tu esfera imprevista
que no se ve a simple vista,
reciente descubrimiento.
Para ver tu curso lento
fue necesario el acopio
de estudios, y el telescopio.
Tú circunvalas al Sol;
mientras, Nereida y Tritón
hacen contigo lo propio.
PLUTÓN
Al final del horizonte
resides casi en olvido,
cuerpo celeste aterido
sin otro que te remonte
si no es tu luna, Caronte.
Bajo un aire de metano
alienta tu cuerpo enano
aunque de muy prieta masa,
oh benjamín de la casa,
triste planeta lejano.
jueves, 3 de septiembre de 2020
"La ciencia moderna" a finales del siglo XIX. Los rayos X en España
Ya comentamos en El devenir de la ciencia la rápida difusión que tuvo el sorprendente descubrimiento de los rayos X por Röntgen (1895). España no fue una excepción.
El libro divulgativo La ciencia moderna, de 1897 (Julio Broutá; Montaner y Simón, Editores; Barcelona). dedica un amplio capítulo a ello.
En esta obra de divulgación científica se dice:
"En un tiempo coja y ciega y, como la justicia, lenta y acompasada, la ciencia marcha hoy a paso de gigante. ¡Desgraciado del vulgarizador que sólo por algunos meses se sustrajese al movimiento! Al punto quedaría desorientado delante de los horizontes cambiados y tendría que estudiar aprisa para ponerse de nuevo al corriente.
Ved lo que pasa con los rayos X. Hace cosa de dos años, fuera de algunos tabernáculos consagrados a la ciencia pura, nadie sospechaba siquiera la existencia de misteriosas radiaciones, capaces de atravesar lo impenetrable y exteriorizar sus secretos. Hoy todo el mundo habla del invento del profesor Röntgen como de una cosa vulgar; en todas las ciudades de alguna importancia existen gabinetes radiográficos, y no ha de transcurrir mucho tiempo hasta que éstos sean tan numerosos y generales como los talleres fotográficos ordinarios".
Se indica en La ciencia moderna de Julio Broutá que la primera noticia en la prensa española del sensacional descubrimiento de Röntgen es del 17 de enero de 1896, publicada en el Diario de Barcelona (recordemos que Röntgen hizo su descubrimiento a finales de 1895 y que la primera referencia a los rayos X en la prensa internacional es del 5 de enero de 1896, en Viena). En el Diario de Barcelona de aquel día se comentaba:
"El citado profesor [Röntgen] toma un tubo Crookes, o sea un tubo de vidrio neumáticamente vacío, por el que hace pasar una corriente de inducción, y fotografía, por medio de los rayos lumínicos que despide dicho tubo, en placas fotográficas ordinarias.
[...]
Así como los rayos lumínicos [la luz visible] atraviesan el cristal y otros cuerpos transparentes, los rayos irradiados por el tubo Crookes [los rayos X] atraviesan la madera ... y los tejidos animales blandos. Sorprendente de veras es la fotografía, hecha por el mencionado profesor [Röntgen], de su propia mano. En dicha fotografía sólo se ven los huesos y las sortijas que parecen suspendidas alrededor de los huesos; las partes blandas, cutis y carnes, son invisibles".
Y continúa comentando que el descubrimiento del profesor Röntgen, "como casi todos los grandes descubrimientos, es debido a la casualidad", pues:
"El sabio físico practicaba, en la obscuridad, una experiencia con el mencionado tubo Crookes, cubierto este último con un lienzo. Al través del tubo pasaba una fuerte corriente eléctrica de inducción. Cerca del tubo, en la misma mesa, se encontraba una hoja de papel fotográfico preparado. Al día siguiente, el profesor observó en el papel una serie de líneas y rasgos".
Los capítulos de libro de divulgación La ciencia moderna (1897) son:
I) Teorías geogénicas.
II) Historia geológica de los mares y los continentes.
III) Época cuaternaria y época moderna.
IV) Bacteriología y microbiología.
V) Los dominios del aire (globos aerostáticos, velocidad de las aves, el vuelo humano, la aviación y su porvenir ...).
VI) Las grandes competencias (el petróleo, el carbón, el grisú, el acetileno, porvenir de la electricidad ...).
VII) Expediciones polares.
VIII) Los rayos X.
IX) Los criminales y la sociedad.
Sobre los rayos X en El devenir de la ciencia:
- Los rayos incógnita (los rayos X a finales del siglo XIX).
- Los rayos X a finales del siglo XIX (2ª parte).
- Los rayos X a finales del siglo XIX (3ª parte).
[Ilustración del libro La ciencia moderna]
jueves, 21 de mayo de 2020
Cuatro preguntas sobre cálculos en las reacciones químicas
miércoles, 20 de mayo de 2020
Maxwell y la teoría electromagnética de la luz
viernes, 10 de abril de 2020
Los rayos X a finales del siglo XIX (3ª parte)
Entre ambos ensayos con rayos X en los que participa el pionero español César Comas, el 6 de febrero de 1896 Eduardo Fontseré, ayudante del catedrático de Física Superior en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Barcelona Eduardo Lozano, obtuvo con éxito la primera radiografía en nuestro país (el primer experimento de Comas, el 2 de febrero, no fue satisfactorio, posiblemente debido a un tiempo de exposición de la placa fotográfica a los rayos X insuficiente o a una distancia excesiva entre el tubo de Crookes y la placa). Es el catedrático Eduardo Lozano y Ponce de León quien imparte la primera conferencia en España sobre los rayos X (Las radiaciones de Röntgen. Qué son y para qué sirven), en la que muestra la radiografía, celebrada en la Real Academia de las Ciencias y las Artes (Barcelona). Era el 10 de febrero de 1896.















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